Un empresario acusó al Municipio de ordenarle quitar el techo y las paredes de su local. Lo hizo, y la tormenta destruyó casi todo.
Leonardo Yaya, propietario del restaurante Los Cardales, que brinda sus servicios gastronómicos los 365 días del año, abriendo sus puertas y recibiendo no solo a clientes locales sino también a turistas, manifestó a La República su indignación por la orden municipal que le hizo desmontar gran parte de su local para que solo quede como un patio de comidas, pero sin paredes ni techo.
Yaya dijo a este diario que invirtió casi 2 millones de pesos para construir el bar, que está ubicado a metros del río, en la playa Arazaty, por la avenida Juan Pablo II.
“Esa orden es insólita y tuve que cumplirla porque de lo contrario me pasaban con la topadora por encima”, agregó el empresario. “Ahora vino esta feroz tormenta y destruyó todo lo que tenía, porque el martes pasado saqué las paredes de vidrio y las chapas del techo”, explicó.
“Por un capricho del Intendente, hoy tengo mi comercio deVastado íntegramente”.
Desde el Municipio capitalino le habrían exigido al comerciante que traslade su comercio a otro lugar o que bien desmonte la totalidad del techo, aberturas y paneles de vidrio. El propietario accedió al pedido, y al dejar sin resguardo su comercio el temporal le ocasionó graves daños.
Yaya agregó que “le expliqué a los funcionarios de la Comuna que lo que ellos me exigían era ilógico. Primero, el predio que me ofrecieron para que traslademos el restaurante es privado, pertenece al empresario Goitia. Esto lo pudo corroborar mi abogado en el Registro de la Propiedad. Así que esa “solución” que me ofreció el Municipio en primera instancia, no era para nada viable.
En segunda instancia se acercó Camau diciendo que tenía un plan B, que consistía en que saque todo el techo y todas las aberturas, que deje todo al descubierto, algo que también es irrisorio porque la gran mayoría de mis instalaciones son de madera, que no pueden exponerse a las inclemencias del tiempo.
Yaya expresó que “la gran mayoría de los demás insumos con los que trabajamos también deben estar resguardados bajo techo, como la parte de sistemas, luces, barra, en fin, el piso mismo es de madera de pino, si queda sin el resguardo de un techo, la misma lluvia en dos meses lo funde por completo, y no se trata solamente del daño económico que puede causar esto, sino del riesgo físico que puede causarle a cualquier persona que camine por el bar, si esas maderas se pudren por el agua”.
El empresario aseguró a este diario que espera la visita de funcionarios municipales para constatar los daños provocados por el temporal. Yaya manifestó que “primero voy a esperar a que se acerque alguien de la Municipalidad a hablar. Yo intente comunicarme con Silvestri, con Barrionuevo y nadie atiende”. Agregó que “seguramente ningún funcionario municipal va a venir a constatar todos los daños que me causó la tormenta por darle lugar al capricho de ellos de desmontar todo el techo y retirar las paredes. Se fundió toda la cocina, los baños, la barra, el bar quedó totalmente devastado”, y enfatizó que “espero que así como me insistían con visitas y llamados telefónicos para que desmonte el techo y saque todo, ahora que lo hagan para acercarse a ver cómo quedó mi negocio después de la tormenta”, dijo indignado el empresario gastronómico.
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