Tratando de cortar de cuajo cualquier "efecto espejo" a nivel nacional, Cristina Fernández, ordenó ayer el envío de 400 efectivos de Gendarmería Nacional a Bariloche para "colaborar en el cuidado de la ciudad", tras el asalto a supermercados por parte de "marginales, enormemente violentos".
Los reportes minuciosos del legislador, quien puso de manifiesto la actuación de "grupos anárquicos, radicalizados e ideologizados" y el estado de indefensión de la Policía local, más el pedido formal de Weretilneck, llevaron a la presidenta a desdecirse de una determinación de mediados de año.
Cristina había dicho que no iba a mandar más gendarmes a las provincias luego de la muerte accidental en Chubut de 11 agentes que habían tratado de contrarrestar el feroz alzamiento en Cerro Dragón.
"Indudablemente, la policía está desbordada", le planteó Pichetto a la presidenta y desglosó una serie de antecedentes: los recientes incidentes en el Centro Cívico, la muerte de tres jóvenes en 2010, el desmantelamiento y desmoralización de las fuerzas públicas barilochenses y la agitación fuera de control de corrientes indigenistas, cooperativistas y de sectores del ultraizquierda.
"También hubo delincuentes que se aprovecharon de la situación y extendieron los saqueos a cuatro supermercados", le apuntó.
Abal Medina, por su parte, también asoció los incidentes rionegrinos con el "sabotaje" eléctrico del miércoles en Neuquén.
Comentó que "no casualmente" estos hechos se producen el 19 y 20 de diciembre (a 11 años de los trágicos sucesos que culminaron con el gobierno de Fernando De la Rúa, y en vísperas de las fiestas navideñas), con el fin de "alterar la paz social".
Subrayó, a la vez, que la contención de la protesta será responsabilidad de los agentes provinciales, aunque la presencia de Gendarmería servirá como "prevención y disuasión".
Hasta las 20 de ayer, en la agenda de actividades de Abal Medina se mantenía vigente el viaje de hoy a Roca, donde debía equilibrar las diferencias entre dos aliados, Weretilneck y Pichetto. Sin embargo, esta agencia pudo saber que debido a los serios acontecimientos de Bariloche, esa actividad se postergó hasta el viernes 28.
Uno de los puntos en que discrepan el gobernador y el titular del bloque de senadores del FpV hace eje, nada menos, que en la política de seguridad. Pichetto tiene duros cuestionamientos al jefe de Policía, el abogado viedmense Ariel Gallinger, que proviene de la Coalición Cívica, y viene proponiendo un fortalecimiento de esa institución, con mayor presencia en la calle.






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