Ordalía de sangre

En medio de los festejos por la asunción de Cristina Fernández en su segundo mandato, una ordalía de sangre se derrama sobre la sociedad argentina. Asesinatos múltiples, menores asesinos y horrores judiciales que traen más sangre aún, están coronando un período y abriendo el que sigue.
Como los hechos se suceden ya no a diario sino hora por hora, del homicidio de Tomás Santillán, en Lincoln, al de Gastón Bustamante, en Miramar, y de allí a los cuádruples de La Plata y Mendoza, la saga impacta, conmueve, al menos hasta la próxima seguidilla que erosione psíquica y socialmente. Y nuestra ciudad no se salva. Hay sangre por todos lados, y atropellos que no dejan indemne a nadie, incluidos funcionarios policiales.

En esta Mar del Plata del desprecio por la vida, el patrimonio y los bienes, el intendente reelecto Gustavo Arnaldo Pulti se festeja a sí mismo exhibiendo en alto su nuevo pergamino, y los medios de corte y pegue eligen al unísono esa imagen de un triunfo cruel para quienes habitan esta comunidad.

Es cruel porque no hay política de seguridad, en ninguna jurisdicción del Estado. El centro de (no) contención de Batán tuvo esta semana otra fuga; dos individuos de 18 años, condenados por sendos asesinatos, fugaron. Casi a la misma hora, un menor que había sido detenido en agosto de este año portando un arma de fuego, asesinó a otro en la zona del barrio Etchepare. La respuesta oficial es una tomadura de pelo, un acto de presentación de patrulleros nuevos, como si sólo de unidades en funcionamiento se tratase. Tener vehículos operativos es algo que no requiere de actos, debería ser una rutina del Estado, no un evento rodeado de pompa y excepcionalidad.

No es lo único, aunque es sí lo más urgente ocuparse de acorralar la criminalidad. La agenda no puede excluir cuestiones tales como los reclamos que distintos grupos han realizado esta semana, incluso ocupando la comuna, elevando entre sus planteos aquellos que tienen que ver con el espantoso estado de las viviendas destinadas a los ex habitantes de la villa de Paso. Aunque por dicho pueda parecer reiterativo, el despilfarro de recursos públicos que se produce en estos planes es agraviantemente escandaloso.

Según cita el arquitecto José Ledesma, de la ONG “Hábitat y vida”, nadie ha cumplido con sus funciones cabalmente: ni el Instituto Provincial de la Vivienda, ni los arquitectos que trabajan para éste, ni la/os asistentes sociales que deben velar por la habitabilidad de las mismas.

Claro está, toda esta miseria que se crea desde el Estado cuesta muy caro y enriquece a unos pocos, muy pocos. Y son los hermanos Trujillo, Jorge y César, popes hasta ahora intocables de la UOCRA, los que se llevan la tajada más importante de esta torta de dinero bien habido pero mal empleado.

Esta semana se informó sobre el arribo a Puerto Quequén del lujoso crucero alemán “MS Deutschland” el 29 de diciembre, con 450 pasajeros y 250 tripulantes. Necochea prepara una gran fiesta que marca el inicio para su puerto de una nueva actividad lograda con éxito, bajo perfil y capacidad de gestión. Algo que por aquí escasea visiblemente. Y ni visos de aparecer en breve.

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