“A los que están trabajando, yo les digo que se queden tranquilos. A los ñoquis, que se vayan preparando porque se van a quedar en la calle”, con estas firmes palabras, el intendente de San Luis, Enrique Ponce, se refirió a la gran cantidad de empleados que la gestión de Alicia Lemme contrató en sus últimos días a cargo de la Municipalidad.
Como si esto fuera poco, el Intendente denunció otro tipo de irregularidades, como el faltante de computadoras y muebles que figuran en el inventario de determinadas oficinas, el pago de 20 líneas telefónicas fijas a pesar de que no estaban funcionando, y el mal estado en general de Ser.Ba. y del Corralón Municipal, el cual parece, según comentó, “una especie de chacarita y basurero municipal”
Finalmente, y en referencia a las declaraciones de Javier Rapisarda, vocal del Tribunal de Cuentas Municipal, quien asegura que se violó la autonomía del municipio al convocar a la Sindicatura General de la Nación (SiGen) a realizar una auditoria; Ponce dijo lo siguiente: “Es obvio que no tiene competencia para auditar un Tribunal de Cuentas municipal. Vienen a prestar una colaboración para que nosotros, a partir de nuestros propios controles internos, podamos mejorar las finanzas, la administración y la contabilidad del municipio capitalino para que con suma transparencia podamos corregir lo que haya que corregir, mejorar, innovar y llevar adelante una acción de gobierno plenamente transparente y comprometida”.
“Quizás halla algún nerviosismo porque si se detecta alguna irregularidad. Algunos van a tener que dar explicaciones. Queremos detectar con que situación nos encontramos”, agregó el Intendente, asegurando que el informe será hecho público. “Avasallamiento institucional fue haber pretendido destituir a un intendente, fue haber pretendido dividir a la ciudad en 4 y hacer una Municipalidad paralela”, concluyó.

Comentá la nota