La administración de Obama y el régimen iraní del ayatollah Ali Khamenei están entrando en una semana clave en torno del programa nuclear de Irán”, dice en un artículo el diario israelí Haaretz, donde pronostica un “calentamiento de relaciones” que, según el periódico, mejorará el diálogo entre Washington y Teherán, de tal manera que Irán seguiría enriqueciendo uranio que no persiga un fin armamentístico, pero sin renunciar a su programa en marcha.
El tema, indica el texto, irradia optimismo en la Casa Blanca, ocupada por estos días en la cumbre de Camp David, donde Obama tuvo ocasión de acordar una posición coordinada sobre Irán en vísperas de una reunión del Grupo 5 + 1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania) con el enviado iraní esta semana en Bagdad, y la Conferencia de la OTAN, que tendrá lugar entre hoy y el lunes en Chicago.
El entusiasmo de los EE UU se basa, según Haaretz, en el anuncio del director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Yukiya Amano, de que el jefe del equipo de negociación iraní, Saeed Jalili, estaría más dispuesto a permitir que los inspectores occidentales visiten la base de Parchin, donde se sospecha que Irán desarrollaría las armas atómicas. Este hecho “servirá como prueba de la nueva política de transparencia de Irán sobre su programa nuclear”. Un dato relevante es la declaración del embajador de los Estados Unidos en Israel, Dan Shapiro, de que Estados Unidos “tiene listos los planes para atacar a Irán si es necesario para evitar que desarrolle armas nucleares”. Cuestión luego desmentida por la Secretaría de Defensa y por el Pentágono. Trascendió también que las seis potencias mundiales “están dispuestas a ofrecer a Irán un paquete de incentivo a cambio de una congelación del enriquecimiento”, indica el diario israelí.<
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