Optimismo en público, preocupación en privado

La crisis económica que golpea al mundo se convirtió en un eje de campaña central para el gobierno de Cristina Kirchner: por un lado, aprovechó el derrumbe internacional para mostrar el contraste con la Argentina y comparar lo que se vivía en el país en 2001
Por otro, se dedicó de manera insistente a negar que la recesión global vaya a llegar a estas tierras.

Pero ese optimismo público contrasta con las preocupaciones que hacia dentro del Gobierno existen por el impacto real que tendrá la debacle internacional en las cuentas argentinas. Algo empieza a filtrarse incluso en el discurso público, sobre todo después de las elecciones primarias en las que Cristina Kirchner se impuso con el 50 por ciento de los votos nacionales.

Durante la campaña fue insistente el mensaje de que la Argentina estaba a salvo de la crisis. El candidato a vicepresidente, Amado Boudou, lo tomó como un leitmotiv en sus recorridas por el país.

La presidenta Cristina Kirchner habló del tema en el único acto oficial de campaña, el miércoles de la semana pasada: allí se preguntó "qué hubiera pasado en otra Argentina con la crisis global que hoy tenemos". Y se declaró "orgullosa" de haber construido "paradigmas diferentes" que permiten blindar al país ante el sacudón económico internacional.

Ya después de ganar las elecciones, la Presidenta empezó a mostrar algún signo de atención sobre la situación económica, pero siempre destacando la fortaleza argentina. En la conferencia de prensa que dio el lunes pasado, señaló que actuará de manera "heterodoxa" ante la situación financiera mundial, y destacó: "Somos un modelo al que se está mirando, porque lo que está pasando en el mundo se parece mucho a la Argentina en 2001". Anunció también que coordinará con su colega de Brasil, Dilma Rousseff, una posición conjunta sobre la crisis para llevar a la próxima reunión del G-20 en Cannes.

Anteayer, en una audiencia con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, la Presidenta insistió en que la crisis es una oportunidad para que "los países de América latina crezcan", y afirmó que la región puede crear un mercado regional de alta relevancia, más allá de los pronósticos que alertan sobre la posibilidad de una retracción del comercio.

"Tenemos un poder muy grande para la construcción de nuevos paradigmas", señaló Cristina Kirchner durante la visita de Santos.

Tanto la Presidenta como su ministro de Economía y compañero de fórmula dijeron que se estudiará la evolución de la crisis para decidir la política que se adoptará con los vencimientos de la deuda el año que viene. No descartaron utilizar otra vez reservas excedentes del Banco Central para cumplir con los pagos.

"Hablar del año que viene en este mundo de hoy es como hablar de dentro de dos siglos", dijo Cristina Kirchner el lunes, en una de las primeras declaraciones en las que se colaron las preocupaciones que circulan dentro del Gobierno.

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