En un día de asueto municipal, el intendente de Chacabuco firmó convenios relativos a Defensa Civil. En diálogo con la prensa, Mauricio Barrientos opinó sobre el aumento del Inmobiliario Rural, su relación con la oposición y las discrepancias entre Daniel Scioli y Gabriel Mariotto.
-¿Cuál es su opinión acerca del aumento en el impuesto inmobiliario bonaerense?
-En el año 2011 los municipios se vieron afectados porque la oposición no aprobó el presupuesto nacional, lo que sí se consiguió en este año. En eso está incluido un logro de este gobierno que es que el seis por mil del PBI sea destinado a la educación; para eso se creó un fondo para el cual la provincia de Buenos Aires -por sus características- es la que más aporta. Eso repercutió en la coparticipación federal y, por lo tanto, en los municipios. A nosotros nos afecta en una disminución de alrededor de diez millones de pesos, mientras que la sumatoria de todos los municipios bonaerenses se estima en novecientos setenta millones de pesos. Para buscar una respuesta a esto, se ha hecho una modificación -que tiene media sanción en el senado de la provincia- que pasó a la Cámara de Diputados y la idea es que la van a aprobar esta semana. Eso modifica algunos impuestos como el de sellado y el inmobiliario, donde las valuaciones fiscales están desactualizadas desde hace quince años y eso produce situaciones asimétricas e injustas: un campo de primer nivel en el partido de Rojas paga lo mismo que un campo en Daireuax que no tiene la misma rentabilidad ni productividad. Con la modificación de la ley se busca -además de una mejora en la recaudación- llevar justicia distributiva para que -los que más tienen- sean los que hagan el esfuerzo mayor.
-Sin embargo, esta medida, que usted considera necesaria, ha enojado mucho al sector productivo ligado al campo…
-Manifestar la disconformidad es legítimo y es una de las cosas que debe garantizar la democracia; lo que uno no comparte es la metodología. Ir de la forma en que se va, a agredir, a pelear, a un cuerpo a cuerpo, no tiene nada que ver. Se puede estar o no de acuerdo, y las entidades que representan al campo tienen todo el derecho a no estar de acuerdo, pero el canal de debate y discusión no es el cuerpo a cuerpo, ni la agresión, ni la descalificación como pudimos ver hace unos días en la legislatura; hay que buscar otros ámbitos. También es cierto que el Estado es de todos y no de alguien en particular y muchas veces ha estado al servicio de los intereses de sectores minoritarios pero hoy se está trabajando en otra concepción: un Estado fuerte, que intervenga en la economía y que le de respuestas a los más necesitados -como es generar trabajo para los que no lo tienen- y eso requiere recursos.
En la provincia de Buenos Aires se notan discrepancias entre el gobernador y el vice. ¿Esto afecta a la estructura del peronismo a nivel local?
-No, al peronismo de Chacabuco no lo afecta. Evidentemente hay un planteo, hay diferencias. Yo comparto lo que dijo Julián Domínguez sobre que es muy apresurado hablar hoy de candidaturas presidenciales, como lo hizo Daniel Scioli. Hace apenas cinco meses que asumió la presidenta, falta muchísimo todavía. Evidentemente, Scioli en un hombre legitimado para intentar ser presidente; luego tendrán que darse un montón de circunstancias. Pero en esto nosotros siempre nos hemos manejado en forma muy sencilla y lineal: nuestra conducción, en Chacabuco, es Julián Domínguez; a él respondemos y él es el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. A su vez, consideramos a nuestra presidenta como la conductora política del movimiento nacional y vamos a acompañar las decisiones que ella tome en lo relativo a las construcciones políticas tanto para la provincia de Buenos Aires como para la Nación.
-Los concejales del PJ manifestaron ayer que la oposición y algunos medios son muy críticos con su gestión a poco de haber comenzado. ¿Usted se siente muy cuestionado por la oposición?
-No, en lo personal no porque yo sé cómo me manejo en la vida. En cuanto a lo político, el detalle es que se ve un apresuramiento en la crítica. Pero a las críticas hay que aceptarlas, hay que tomarlas y ver qué se critica y ver qué se puede corregir. La idea es que siempre haya un ida y vuelta con la oposición; nosotros vamos a defender de manera muy firme y entusiasta nuestras ideas, convicciones y proyectos pero también nos vamos a sentar con la oposición a hablar y a escuchar sugerencias. Yo con la oposición tengo la mejor de las relaciones; estuve durante diez años en el Concejo Deliberante y la idea es tener una actitud pluralista, de convivencia como lo hicimos hace unos días, durante la reinauguración del Teatro Italiano cuando -entre todos- homenajeamos al maestro Raúl Garello. Así que no me siento atacado, lo que sí siento es un gran respaldo por parte del bloque de concejales del Frente Para la Victoria.
Igualmente está interesante esta etapa donde en el Concejo Deliberante se da un cruce político e ideológico entretenido…
-Sí, porque los tiempos que vive el Concejo Deliberante de Chacabuco son los mismos que se viven en la Argentina. Antes había -a través de los medios- un discurso homogéneo que parecía ser una verdad revelada y nadie podía decir nada en contrario. A partir del gobierno de Kirchner, de la nueva ley de medios y del crecimiento que hemos tenido los vecinos en la democracia, se ha generado un profundo e importante debate cultural, ideológico y político y eso se refleja en el Concejo Deliberante.




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