Por Hernán de GoñiLa oposición todavía no se perdona por haber perdido la oportunidad de imponer su criterio en la sesión del jueves pasado y desplazar a Mercedes Marcó del Pont de la presidencia del BCRA. Es que la única negociación que se permiten muchos de sus integrantes es la que apunta a lograr un bloque mayoritario. El riesgo que se corre con esta práctica es que el Congreso funcione únicamente de manera pendular, lo que instala la necesidad política de crear golpes y contragolpes.
El Gobierno usa los decretos de necesidad y urgencia como si fuesen una fórmula racional. Pero al hacerlo parte de la base de que vive en emergencia.
La Corte es hoy la institución que está más cerca de poner una bisagra en este modelo de convivencia sin diálogo ni consenso entre oficialismo y oposición.

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