La oposición pide resarcir a las provincias que no tienen deudas

La oposición pide resarcir a las provincias que no tienen deudas
Se trata de La Pampa, San Luis, Santa Fe, Santa Cruz y Santiago del Estero. Todas quedaron rezagadas del decreto que refinanciará las deudas de las provincias a 30 años. Las primeras tres tienen gobernadores no alienados con la Casa Rosada. Los referentes de la oposición de Diputados acordaron en que si no son premiadas por tener las cuentas en orden pedirán a través de un proyecto de ley que eso ocurra.
Si bien para gran parte de la oposición celebró como un triunfo la refinanciación de las deudas provinciales anunciada este lunes por la presidenta, mientras esperan leer la letra fina de la medida, ya acordaron una contraofensiva: exigirán que las provincias que no tienen pasivos reciban un premio económico por eso.

La presidenta dio a entender en el discurso que algo de eso ocurriría, pero como el decreto todavía no fue dado a conocer, los diputados de la oposición que se reunieron este martes entendieron que la compensación no debía ser menor.

Es que tres de las cinco provincias que están en esa situación tienen gobernantes enfrentados en mayor o menor medida con el gobierno: San Luis, Santa Fe y La Pampa. El mandatario de la primera, Alberto Rodríguez Saá, es el más fervoroso opositor.

El santafesino Binner mantiene sus diferencias de base y el pampeano Rubén Marín se mantiene en una posición equidistante, pero los legisladores de su provincia revisten en el peronismo opositor.

Las otras dos provincias son Santa Cruz, tierra madre de los Kirchner; y Santiago del Estero, gobernada el por eterno radical K Gerardo Zamora. Es de esperar que el Gobierno salde estas injusticias de modo discrecional.

Conocedores de esas conductas, los diputados acordaron firmar un proyecto de ley que proponga un resarcimiento a estas provincias con criterios claros. Sólo frenarían esa iniciativa si el DNU tiene algún apartado que los convenza.

La posibilidad de resolver el tema con un proyecto de ley se debe a que, inevitablemente, los legisladores se verán obligados a aprobar el DNU en el recinto, tal como intenta que hagan la presidenta ante cada acción que quiere tomar.

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