La oposición pide cambiar el proyecto K y separar el voto extranjero del sufragio joven

La iniciativa permite votar a inmigrantes con dos años de residencia permanente en el país. Serían 1,3 millones de nuevos electores. Varios opositores creen que deben ser ciudadanos
NOELIA BARRAL GRIGERA Buenos Aires

Aunque el grueso del debate se centró hasta ahora sobre la posibilidad de incorporar a los jóvenes de entre 16 y 18 años al padrón electoral, el proyecto del oficialismo para modificar el Código Electoral también incluye un artículo para que los extranjeros puedan votar cuando cumplan los dos años como residentes permanentes en el país. La unificación de ambos temas en un solo texto es rechazada por la oposición, que tanto en Diputados como en el Senado reclama debates separados para tratar las modificaciones que busca el kirchnerismo.

El proyecto presentado por Aníbal Fernández y Elena Corregido ampliaría el padrón electoral –hoy de poco más de 25 millones de ciudadanos– con unos 2,7 millones de nuevos votantes. De ellos, 1,3 millones serían extranjeros y 1,4, jóvenes de 16 y 17 años. Hasta anoche, la intención del oficialismo era discutir los dos cambios en el marco de la misma iniciativa, tal como fue redactada por Fernández y Corregido. Para ello, la comisión de Asuntos Constitucionales, que empezó a discutir el tema el miércoles último, planea realizar audiencias públicas tanto en el Senado como en algunas ciudades del interior; e invitar a que den su opinión las comunidades y colectivos de inmigrantes; el director nacional de Migraciones, Martín Arias Duval; la Cámara Nacional Electoral, y expertos en la cuestión migratoria.

“Desde la UCR no estamos de acuerdo con unificar el tratamiento de los proyectos de voto para extranjeros con el voto a los 16 años para cargos nacionales. Son temas completamente distintos. La intención del oficialismo de unificar ambos temas desnuda una mera pretensión electoral”, se quejó el jujeño Gerardo Morales. A su vez, el jefe del bloque radical en Diputados, Ricardo Gil Lavedra, se expresó en favor de que quienes quieran votar deban convertirse en ciudadanos, tal como ocurre en la actualidad.

De todas formas, el radicalismo decidió reunir dentro de dos semanas a los presidentes de los bloques legislativos, los representantes de la Juventud Radical y los de Franja Morada para alcanzar una postura unívoca y presentar una alternativa al proyecto oficial.

Por su parte, el jefe del bloque de diputados socialistas, Juan Carlos Zabalza, consideró “un acto irresponsable” el plazo de residencia que prevé el proyecto para habilitar a los extranjeros a votar. “Tiene que haber una demostración cabal de un afincamiento en el país, que determine que vos le puedas das a alguien los mismos derechos que tiene un nativo”, analizó, además de marcar su preocupación porque el empadronamiento y la documentación de esos ciudadanos estaría “manejado exclusivamente a nivel del Ministerio del Interior”.

A su vez, por el Frente Peronista, el diputado Gustavo Ferrari enfatizó que “los que tienen que votar son aquellos que son ciudadanos” y consideró “esencial que los extranjeros se nacionalicen para adquirir el derecho a votar”. También evaluó que la discusión de los dos proyectos debería desdoblarse y que “el hecho de que el Gobierno plantee las dos cosas juntas desnuda su intención electoral”.

El proyecto oficial establece que los extranjeros podrán votar dos años después de conseguir la condición de residente permanente (que a su vez se obtiene a los dos años de establecerse en el país).

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