Mientras algunos hablaron de "papelón", otros lo tomaron como un "aprendizaje".
Para evitar una derrota mayor, el arco opositor no bajó al recinto y se expuso a la imagen de los 35 oficialistas más Bongiorno en las bancas, más allá de que mantenían los números para votar una reforma al impuesto al cheque. "No era 1 a 1, igual perdíamos por goleada", evaluaron.
Adolfo Rodríguez Saá intentó asumir su parte de responsabilidad por la pertenencia de las dos senadoras de la discordia al interbloque del peronismo federal, que él coordina. Contó que, sorprendido, se enteró a las 15 del miércoles de la posición de Latorre, un rato después de la rionegrina, y por la tarde se lo comunicó al radical Gerardo Morales. Junto a Liliana Negre de Alonso intentaron convencerlas hasta la mañana de ayer, pero no hubo caso. También ante la prensa, los dos remarcaron que "no hubo ninguna sorpresa". En la reunión los que más hablaron fueron Rodríguez Saá, Morales, Rubén Giustiniani, Luis Juez, Carlos Verna, María Eugenia Estenssoro y Samuel Cabanchik, aunque la mayoría participó. No estuvieron Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y Carlos Menem.
Más allá de las versiones sobre los motivos con los que el kirchnerismo habría influido en sus posiciones, no abundaron los reproches a las dos senadoras. Ni siquiera a Latorre, cuyas declaraciones sobre el "espíritu golpista" de algunos opositores cayó peor que su postura sobre Marcó del Pon. Las pocas voces que insinuaron medidas, como desplazarla del interbloque, perdieron fuerza inmediatamente: "La necesitamos, para lo que se pueda. Esto va a ser ley por ley y voto por voto".
Los opositores reconocieron que el apuro los perjudicó. Por un lado, para emitir el dictamen para rechazar el pliego de Marcó del Pont, sin haberla escuchado. Fue la razón que esgrimió Bongiorno para justificar su postura. Y también para asegurar por adelantado que la suerte de la banquera al frente del Central estaba sellada. En ese sentido le apuntaron a Morales, que había dicho que la recibirían pero igual confirmarían el dictamen en la sesión. "Hay que hablar menos, ahora todo suena a derrota", le endilgaron.
Los opositores acordaron avanzar con mayor tranquilidad y como primera medida postergaron el tratamiento del DNU que dispone el pago de deudas con reservas, para que primero Diputados decrete su nulidad y a la semana siguiente, con mayor impulso, suceda lo mismo en el Senado. También mejorar la comunicación entre los diferentes sectores, y en la conversación se colaron las idas y venidas por la integración de la bicameral de los DNU: Morales contemplaba a Verna como interlocutor de Juez, pero el pampeano y el cordobés lo negaron. Los más positivos eligieron calificar la derrota como un "aprendizaje", otros admitieron que fue un "papelón".










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