Los senadores del frente antikirchnerista aseguran que no habrá cambios de posición y que están dispuestos a avanzar en la modificación de la coparticipación del impuesto al cheque. Tienen que reunir quórum para votarlo el miércoles 7 de abril.
El titular de la bancada radical consideró que "la única posibilidad de derogar el impuesto al cheque es mediante una reforma impositiva integral, seria y equitativa". Morales fue uno de los principales impulsores de la iniciativa opositora para distribuir entre los gobiernos provinciales la totalidad de lo recaudado por este tributo que fue creado por Domingo Cavallo en 2001 argumentando que se trataba de una medida excepcional que se cobraría por única vez.
En la actualidad, el gravamen a los créditos y débitos bancarios recauda unos 24 mil millones de pesos. De ellos, unos 10 mil quedan en las cuentas del Estado nacional. El proyecto de la oposición estuvo a punto de tener media sanción hace dos semanas, pero fracasó por la ausencia de Carlos Menem, que no permitió conseguir quórum. La nueva sesión se concretará el 7 de abril. La oposición asegura que en esta ocasión tendrá 37 senadores sentados en sus bancas. Eso siempre y cuando el oficialismo no consiga cooptar a alguno de los integrantes del espacio antikirchnerista. Como esas negociaciones siempre se concretan a pocas horas del comienzo de la sesión, ni oficialistas ni opositores pueden asegurar que impondrán su criterio.
Hasta el momento, la oposición dice que tiene mayoría. No descarta incluso sumar el apoyo de algunos senadores que habitualmente votan con el oficialismo: los kirchneristas Guillermo Jenefes, Luis Viana y Marcelo Guinle. Y hasta mencionan a Horacio Lores, a pesar de que, después del anuncio, lo utilizó como argumento para insinuar un giro en su posición original. "Esto cambia todo", fue lo único que el neuquino dijo ayer en los pasillos del Senado. Por lo pronto Lores terminará de definir su voto con el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, con quien se reunirá hoy. En sus últimas declaraciones públicas Sapag sintonizó en la misma línea que la Casa Rosada y se pronunció en contra de la coparticipación de la totalidad de lo recaudado por el impuesto al cheque. Lo hizo después de que el kirchnerismo advirtiera que la medida podría ser perjudicial para las provincias ya que dejarían de percibir los fondos que les llegan gracias al Programa de Asistencia Financiera y por el Fondo de la Soja, declaración que fue interpretada como una amenaza.
De la misma manera se catalogó el anunció que ayer hizo el kirchnerismo. Un experimentado senador dijo a este diario que la movida del oficialismo al derogar el impuesto al cheque tiene un solo objetivo: "Dinamitar al próximo gobierno y quitarle a la oposición una bandera". No sería llamativo que a pocos meses de las elecciones el kirchnerismo decida prescindir de ese impuesto con el argumento de que se trata de un gravamen distorsivo. Lo haría a poco de retirarse del gobierno y después de haber acusado de desestabilizadores a los miembros de la oposición que pretenden coparticiparlo.
La oposición no desconoce que el kirchnerismo mantiene poder de daño y que en los últimos meses de su gobierno recurrirá a una y otra trampa






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