A un año de las elecciones primarias previstas para el 14 de agosto de 2011, los dos principales frentes opositores -Peronismo Federal y el Acuerdo Cívico y Social- se encuentran inmersos en etapa de crisis y buscan sus figuras aglutinantes para enfrentar al kirchnerismo.
El cronograma electoral correrá al ritmo de lo que marque la nueva ley electoral sancionada por el Congreso cuando el Gobierno ya había perdido las elecciones pero conservaba las mayorías en ambas cámaras legislativas.
El punto más fuerte del nuevo régimen es el establecimiento de elecciones primarias, abiertas y obligatorias en todos los partidos políticos para definir a los candidatos presidenciales que se enfrentarán luego en las generales de octubre.
Con el cronograma electoral fijado bajo estas reglas, el tablero político mantuvo en principio su división en tercios, con el oficialismo, el justicialismo disidente y el polo panradical, aunque las diferencias internas comenzaron a generar fugas y abrir nuevas opciones, aún no del todo definidas.
Con el ex presidente Néstor Kirchner asentado en el PJ, los peronistas opositores iniciaron un trabajo común con el objetivo de desembocar en un armado conjunto en las presidenciales y todo indica que lo harán con interna propia por fuera del partido oficial.
Sin embargo, los chispazos internos y las aspiraciones electorales encontradas entre sus líderes (Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez, Felipe Solá, Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá y Mario Das Neves) hicieron que no pudiera repetirse hasta hoy la primera y única foto conjunta, obtenida el día en que fue anunciado el acuerdo.
Particularmente, el inconveniente que tiene el espacio es que las figuras que hasta hoy asoman como más populares, Reutemann y De Narváez, por distintos motivos parecen estar fuera de la carrera presidencial.
Las negociaciones
Ante este escenario creció en los últimos tiempos la posibilidad de que Mauricio Macri construya un frente con los peronistas antikirchneristas, pero ese frente asomará cuando todas las cartas estén echadas y se sepa cuál es la suerte e incidencia del líder del PRO en la causa de espionaje.
El resultado de todas esas negociaciones parece estar esperando la diputada Elisa Carrió, quien tras alejarse de sus aliados radicales y socialistas del ACyS dejó conocer su entusiasmo por una nueva alianza con dirigentes del peronismo no kirchnerista.
En el entorno de Carrió entienden que el mensaje de su líder tiene dos nombres, Solá y Reutemann, aunque para ambos dirigentes peronistas la posibilidad de alianza con la CC sigue estando inmadura y dependerá, en todo caso, de su capital político para sacar ventajas en el Peronismo Federal.
La anunciada salida de Carrió del ACyS era esperada por la conducción de la UCR y significa además un fuerte alivio para el vicepresidente Julio Cobos, que siempre la consideró un obstáculo para su retorno al partido.
Carrió, no obstante, sigue teniendo fuerte influencia en varios dirigentes del radicalismo, con los que seguirá manteniendo contacto para definir estrategias políticas y, especialmente, avanzar en el Congreso contra el Gobierno.
La UCR, mientras tanto, se encuentra cada vez más dividida entre las dos principales figuras presidenciables, Cobos y Ricardo Alfonsín, aunque todos los sectores ven con buenos ojos el acuerdo con el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, para una fórmula conjunta en 2011. Sin Carrió adentro, la posibilidad de cerrar un binomio con Binner gana fuerza atento a la ausencia de otras figuras de peso nacional en el frente, aunque el gobernador sigue coqueteando también con el líder de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, quien ya descartó de plano que vaya a sumarse a un frente común con la UCR o el PJ.
Ante este escenario de definiciones, el debate que viene para el próximo año es de programas y plataformas, que podrían servir para aplacar diferencias, lo mismo que la definición de estrategia de campaña.
Entre los principales líderes de la oposición ya hay un acuerdo tácito de avanzar en acuerdos generales sobre políticas de Estado para evitar el enfrentamiento e identificar al kirchnerismo como enemigo común, al que aseguran se encontrarán en segunda vuelta electoral.












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