Según destaca el ultra oficialista diario La Unión, Oscar Castillo tiene una fuerte llegada a las principales figuras de la política nacional, por caso el mendocino Ernesto Sanz. Semejante ascendiente podría aprovecharse también para beneficiar a la provincia; ¿lo hará?.
No hay porque no creerle al medio oficialista; además, sea lo que sea, Castillo es actualmente senador nacional en representación de Catamarca, una de las pocas provincias donde gobierna la UCR, y como tal merece un trato diferencial.
La cuestión es que esa fuerte llegada del ex gobernador en la política nacional, justamente al mendocino Ernesto Sanz, tal vez, si Castillo así lo decide, puede convertirse en una gran oportunidad para toda la sociedad catamarqueña; reiteramos, solo si Castillo así lo quiere y no como lo presenta La Unión que se empeña en resaltar cuestiones personales de los popes oficialistas (que son reconocidos, resaltados, que son invitados por la Casa Rosada a la cena de gala por el Bicentenario, o que arrasan en las internas partidarias) y nunca explica para que le sirve eso a los catamarqueños que no tienen trabajo o ni siquiera gas para cocinar.
Es que si lo quiere, podría aprovechar ese encuentro que dice La Unión tendrá Castillo con Ernesto Sanz para convencerlo, por ejemplo, que desista de sus embestidas en el Congreso Nacional contra el Decreto 699, que dispone la extensión de la promoción industrial.
Seguramente el senador Castillo no conoce lo que pasó últimamente en el Senado nacional, porque por la atención que le prestó a la interna radical no cumplió con sus obligaciones legislativas, por eso hay que informarlo que Sanz estampó su firma en un proyecto de ley y otro de declaración, en oposición al Decreto 699, que está relacionado con su oposición al régimen que aquí significan 8.000 puestos de trabajo.
En principio no parece fácil convencer al senador mendocino de que desista de su posición, o al menos que la suavice, en atención al respeto de quien se lo pide, nada menos que Oscar Castillo, el mismo a quien se lo convoca para que opine sobre el futuro de la UCR, ¡quetal!. La misión no es fácil porque no es de los legisladores que privilegian sus cuestiones personales y partidarias a la representación que ejerce, de ese tipo de legisladores estamos cansados los catamarqueños comunes, pero con intentar no se pierde nada.


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