A partir de la experiencia y las relaciones generadas en el programa Argentina Trabaja, se conformó una asamblea de vecinos. Gestionaron ante el Municipio la colocación de luminarias y la apertura de una calle que facilitaría a los chicos el acceso a la escuela.
"Empezamos hace tres meses. El grupo se formó a partir del trabajo que realizamos en (las cooperativas) Argentina Trabaja y después se fueron sumando otros vecinos del barrio", explicó Viviana Figueroa, referente del Polo Obrero, agrupación política que gestiona la cooperativa y apoya a la asamblea a través de su experiencia organizativa. "Los vecinos son los que conocen las necesidades del barrio, porque son los que padecen los problemas en carne propia", completó. El trabajo en las cooperativas les permitió comenzar con la construcción de veredas y desagües pluviales, dos obras básicas que los vecinos agradecen. "Hace cinco años por acá no podías pasar. Era una laguna. Ahora por lo menos podés salir con la moto", relató Aurelio Cama, otro integrante de la asamblea. "Queremos trabajar para que el pueblo crezca. Uno puede barrer y juntar ramas, pero estas cosas quedan para siempre, para nuestros hijos", agregó.
Los vecinos se sienten orgullosos de sus logros y quieren ir por más. Hace un mes y medio, a partir del reclamo realizado por la asamblea, una comitiva de funcionarios recorrió las calles del barrio y comprobó de primera mano algunas de las necesidades más urgentes. Si bien se acordó instalar luminarias y evaluar la apertura de la calle Chubut, que a partir de su cruce con La Rioja se transforma en un campo baldío que los chicos deben cruzar para ir a la escuela, las promesas todavía no se concretaron. "A la noche no se ve nada. Tengo chiquitos y no los puedo dejar salir. Además, vuelven de la escuela hasta arriba de barro", refirió Laura Gómez, también miembro de la asamblea. "Sabemos que no hay maquinarias en la Delegación, pero sí en el Municipio. No queremos que vengan, miren y se vayan", acotó.
FORJADOS EN LA LUCHA
Los vecinos saben que todo lo que logran es en base al esfuerzo y la lucha. Primero se opusieron al traslado forzoso al predio del ex Instituto Alvear dispuesto por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación durante los primeros días de la gestión de Oscar Luciani. Luego continuaron las gestiones para recibir los materiales necesarios para la construcción de las veredas. Por último, ya organizados como asamblea, iniciaron los reclamos tendientes a mejorar la iluminación y la circulación de la zona. "No queremos trabajar en el Instituto Alvear. Como vecinos organizados, nos planteamos hacer las cosas que necesitamos para vivir mejor. Hoy justamente viene el arquitecto a controlar las veredas. Los resultados están a la vista. Todo lo que ves acá es obra de los vecinos. Desde el zanjeo, hasta las veredas y el entubamiento. Ellos compensan la ausencia del Estado", señaló Figueroa.
Los vecinos se reúnen en una casa ubicada en la esquina de La Rioja y Chubut, justo frente al descampado que los chicos deben cruzar para completar sus estudios. Las decisiones se toman por consenso y quedan registradas en rigurosas actas. "Cuando hay elecciones tenés todo, cuando terminan no queda nada. Todo el mundo viene, mira y promete, pero después nadie quiere agarrar la pala", sostienen, en tanto que destacan que "estamos pidiendo algo mínimo. No pedimos obras más grandes porque sabemos que no hay recursos. Pedimos cosas básicas". A pesar de todo, hay optimismo en sus rostros, acaso porque han descubierto que organizados, las obras van llegando. "Si los vecinos nos organizamos más y la Municipalidad pone de su parte, creo que se pueden hacer los proyectos con los que uno sueña. De a poco vamos mejorando. Sólo hace falta actitud y acción", concluyeron.

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