En Plottier se dictan cursos sobre construcciones de casas de barro. Sus impulsores destacan el bajo costo económico y los beneficios que genera.
Neuquén > Hace cuatro años Damián Cárdenas no sabía que iba a dejar de lado su profesión gastronómica para pasar a mezclar otro tipo de ingredientes. La idea de las construcciones naturales fue ganando espacio en su vida a partir de ver el video “El barro, las manos, la casa” de Jorge Belanko, un reconocido y avezado constructor de El Bolsón.
Hoy es su asistente y no sólo imparte cursos en el Centro de Capacitación Nº 1 de Plottier sino que es quien lo acompaña a las disertaciones que ofrecen en todo el país y también en países limítrofes.
“Cuatro años atrás era muy poca la gente receptiva a este tipo de construcción con barro pero hoy ha crecido notablemente el interés. Unos motivados por el costo relativamente bajo con respecto a las construcciones con cemento y otros, por la cuestión ecológica y sumamente ventajosa que ofrece este sistema”, advirtió Damián.
A metros de la EPEA 2 de Plottier (ex Emeta) están construyendo un octógono a base de barro. Lo están techando con madera de machimbre entre el instructor y sus 30 alumnos.
Los cursos son abiertos a la comunidad y se dictan mientras Cárdenas está en la zona. Este último se quedará durante los primeros días de septiembre porque inmediatamente después partirá junto a su mentor a México, ambos como invitados a dar conferencias. Además, tras el reciente viaje a Brasil, surgió la posibilidad de ir a España, donde se mostraron interesados en la labor que están llevando a cabo en la zona.
“Lo ideal sería que haya una legislación sobre las construcciones naturales, como en Alemania. De hecho, Luis Beltrán (Río Negro) fue el primer municipio del Alto Valle en contar con una normativa que la regula. Acá desde el Colegio de Arquitectos de Neuquén nos brindaron su interés y apoyo para seguir en este camino”, señaló el joven constructor.
Explicó que cada vez más se apunta a este tipo de construcción de adobe y se debe al impacto nulo que tiene sobre el medio ambiente, el carácter térmico de las casas, a la inexistente humedad, al hecho de que son antisísmicas y además permiten inhibir las radiaciones.
“La mayoría de los que se acercan a indagar es por una necesidad económica habitacional real, otros por una búsqueda, otros por snobismo y otros por una cuestión ecológica o filosófica”, indicó.
Derribando barreras
“Si yo fuera millonario haría mi casa de barro porque confío en este tipo de construcción. El tema es que la gente de clase media y alta piensan que es una involución pasar del cemento al barro cuando es justamente lo contrario”, subrayó el joven.
Ante el reciente auge se encarecieron materiales como el fardo o la arcilla o incluso el aserrín, que antes se lo descartaba y hoy se cobra. Sin embargo, asegura que aún así sigue siendo económicamente favorable.
“Hace un par de años hicimos una casa de 20 metros cuadrados a través de la minga solidaria que armamos para una familia careciente en Cipolletti y nos insumió unos 8 mil o diez mil pesos, sin contar algunas donaciones”, recordó.
“Al principio se reían hasta los propios vecinos pero cuando vieron las terminaciones preguntaban si la habían realizado artistas, por la estética final. Es que el barro es un material muy noble”, afirmó Damián.
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