Distendido, el cacique comunal explicó por qué no peleará por la Intendencia.
Criticó la ambición de muchos políticos –principalmente Omar De Marchi–, quienes "desvían su trabajo por el simple anhelo de conseguir más poder". Relajado y de entrecasa, contó que tiene en claro que va a dedicarse a la actividad privada: es enólogo. Luján y Parisi fueron noticia cuando este partió a Europa, y el segundo en la comuna, Andrés Sconfienza, decidió adelantar las elecciones, cuestión que, acusó Parisi, fue craneada por De Marchi. Finalmente, el cacique aliado al justicialismo dio vuelta la decisión y Luján votará el 23 de octubre.
¿Cómo le cayó la acción de Sconfienza?
La noticia me llegó por un mensaje de mi hijo y me sorprendió. Lógicamente, me enojé. Aparte, no estoy en contra del desdoblamiento, pero tiene que estar en otro marco, dentro de una ley provincial, el mismo día para todos los departamentos y que tenga orden institucional.
Aparte, ya había manifestado su opinión sobre el tema...
Sí, hace un año. No hay especulación de mi parte y en ese momento no sabía si me iba a presentar para intendente. Creo que soy uno de los pocos políticos que soportan un archivo.
¿El problema excede el desdoblamiento de las elecciones?
Los problemas fueron los decretos para cambiar personal del Municipio, ascensos o que quedaran ciertas personas en planta permanente. Lo hemos anulado todo y está en manos de la Justicia. No es el modo que corresponde.
¿Esto afecta al Partido Demócrata?
El partido tiene problemas graves, casi de intolerancia de parte de todos, no me despego. No soy el mejor del mundo, pero hay que sentarse a conversar, acordar, y no con hechos consumados.
¿Quién ganará las elecciones en Luján?
Junto con De Marchi somos los que mejor medimos, cada uno está en alrededor de 30 puntos. Estando juntos, haciendo las cosas ordenadas, correctas y en conjunto, no habría ninguna posibilidad de perder en Luján.
¿Qué pasó para que se distanciaran?
Ya no estoy dentro de ese esquema y ese proyecto de gestión, de gobierno o de poder. De Marchi tiene proyectos de poder, y yo, de gestión. Esa es una diferencia. Eso nos alejó, igual que el acercamiento al Pro, que es demasiado liberal para mi gusto, y yo me enrolé en un partido que no era liberal y que tampoco cierra la lista a último momento con cualquiera, porque cuando se habla de acuerdo programático, se miente al electorado.
El PD cerró con Alberto Rodríguez Saá, ¿es un acierto?
Lo hacen por dos o tres cargos de poder, para ver cómo se los distribuyen, porque entre los dos partidos se suma 13 por ciento de votos. Hay que decir la verdad, no sé si es lo correcto. ¿Qué identidad tiene ese acuerdo? ¿Qué relación ideológica hay entre el PJ de Rodríguez Saá con el de Paco Pérez? La esencia es la misma. Después, la diferencia la hacen los hombres. En el 2001, Adolfo (Rodríguez Saá) dijo que no iba a pagar la deuda, algo que el PD nunca aceptó. Alguno olvida cosas de la historia, que nos dividen.
Pero el PD siempre representó sectores más conservadores...
El PD no era tan liberal en lo económico como lo es ahora. Las libertades individuales tienen que ser completas. En lo económico el Estado debe controlar, y el PD lo tenía ideológicamente claro. Pero lo que cambió fue el pensamiento de los hombres. Los partidos políticos no representan una ideología pura, depende de qué persona esté al frente.
¿Por eso la confusión de indicar a qué partido pertenece?
Claro, porque algunos hemos mantenido una línea de pensamiento ideológico, y el que se haya ido de un lado a otro ha sido por la dirigencia. El peronismo de (Carlos) Menem y el de (Néstor) Kirchner no es el mismo. La historia del país y los partidos están signados por el peronismo de un color de un lado u otro. Todos terminan encolumnados dentro de la ideología peronista. No es un invento.
¿Se considera peronista?
Hay muchas cosas que comparto, y el PD tuvo mucho de esto; siempre digo que fue popular y progresista. Esto parece que fuera una herejía. Pero en las reformas laborales históricas el PD fue progresista y realizó un montón de obras públicas para mejorar los servicios donde el Estado tenía una participación importante... el PD se alejó de eso. El contrasentido del PD es que hoy no quiere que haya reelección en Mendoza, porque se cae en un sistema casi feudal y se apoya la antípoda de eso: los Rodríguez Saá.
¿Hay cambios en la política?
Es una lucha por el poder y no por lo que se hace. Esto les hace mal a las instituciones y a la población, pero es a nivel mundial. Lo vi en España con los Indignados, es la semilla de nuestra crisis del 2001, donde se pide que el Estado se haga cargo de los problemas sociales.
¿Cómo se ve frente a las elecciones?
Al no ser candidato, tengo libertad de opinar. Estoy focalizado en Luján y voy a militar en aquel sector que le dé más calidad institucional y que tenga mejor relación con los gobiernos nacional y provincial, porque no se puede gobernar en soledad. Carlos López Puelles (candidato del PJ) es el que más me gusta, como ciudadano digo que es el que más seguridad nos daría a los lujaninos de continuar con un gobierno parecido al que he encabezado.
Quien crea que hemos hecho una buena gestión, debería votarlo. Por eso, a López Puelles lo voy a apoyar abiertamente como ciudadano. No soy Borocotó; él se fue con un cargo a otro partido. A mí me quedan cinco meses y no voy por nada. Tengo una tranquilidad absoluta.


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