Hernán Damiani fue consagrado presidente de la UCR Misiones en elecciones internas del domingo 20, en las que el dato duro fue la baja participación de afiliados. Según los datos oficiales, la Lista "Identidad Lidera" que postuló a Damiani obtuvo 3.495 votos y la lista "Compromiso con la Vida" que postuló a Osvaldo Navarro, obtuvo 1.735 votos, sobre un total que se dice alcanzó los 5.230 votos, cantidad de votantes que desde adentro se afirma está inflada.
La victoria de la agrupación del oficialismo que postuló a Damaini resultó empañada por las prácticas partidocráticas. Pero a diferencia de la decisión de Tulo Llamosas en 1999, esta vez las víctimas de la trampa no judicializaron sus reclamos. En una conferencia de prensa, el jueves 24, la agrupación que encabezó Osvaldo Navarro denunció públicamente la práctica, que en el ucerreísmo se cree natural, lo hizo no con el propósito de obstruir sino de diferenciarse de la vieja política. La partidocracia, precisamente es el gobierno del partido, por el partido y para el partido. Termina convirtiendo las estructuras partidarias en una corporación que forzosamente va rompiendo los canales con las demandas populares.
Esta actitud es muy diferente a la asumida por Luis Pastori, cuando enfrentó a su hoy aliada María Losada en 2008. Entonces como candidato por la lista "Identidad Radical", a pesar de los datos oficiales, se adjudicó el triunfo e insistió que hubo fraude. "La lista que tuve la suerte de encabezar ganó las elecciones. Hemos ganado los comicios con el voto real de los afiliados. Aunque hasta aquí con los resultados que se difundieron estamos perdiendo con la manipulación de planillas, urnas, de una manera tan grosera y burda que no resiste ningún análisis, pero no importa vamos a demostrarlo esto en los lugares que corresponde", aseguró entonces para amenazar con ir a la Justicia Electoral.
CRISIS DE REPRESENTACIóN EN LA UCR
El doble discurso de los republicanistas
En una clase de derecho constitucional Silvio Frondizi contaba que Rockefeller, John Davidson, el fundador de la Standar Oil que llegó a monopolizar el 90% del mercado petrolero de los Estados Unidos asesinando trabajadores para que no se sindicalizaran y a empresarios para que compitieran, dijo a finales de 1880: “ya hice el primer millón de dólares, ahora puedo ser honesto y estricto en el respeto a las normas de buena conducta”. Encuadraba así criterios de ética republicana. Y abría interrogantes que cargan con las respuestas: ¿qué tipo de instituciones custodia el poder real, qué tipo de intereses pretende jerarquizar a través de las instituciones que consagra una Constitución?”.
La referencia viene al caso para analizar la crisis de representación que no puede revertir el radicalismo, que tiene su ideología y trayectoria de luchas reformistas deformadas por el aparatismo ucerreísta que opera en sintonía con una pyme de gestión de cargos públicos.
El diputado provincial Luis Pastori es en se sentido emblemático. Desde el 5% de los votos que obtuvo como candidato a gobernador se construyó un pedestal para su voz. El eje de sus intervenciones en el recinto tiende a plantear el debate entre republicanos defensores de la libertad y populistas renovadores. Lector del diario de los Mitre, donde se inspira, asume el discurso de los poderes fácticos, que sabe, ha calado hondo en ese sentido debido a la profunda acción psicológica y cultural. Sin embargo, como muchos que se dicen republicanos justificaron proscripciones y aceptaron cargos en gobiernos surgidos de golpes de Estado, desapariciones y muertes, que nada tienen que ver con la república, sino más bien con la intención de aniquilar experiencias políticas transformadoras que inevitablemente deben afectar intereses.
Desde el pedestal de la república, para el que fantasea, fue ungido, como John Davidson, tiene el pulso firme para volcar padrones, hacer trampas en los comicios internos y hasta tergiversar las normas de la Carta Orgánica. Mientras, monopoliza, junto a cuatro o cinco correligionarios como Hernán Damiani, los cargos públicos y partidarios y no renuncia a postularse a la reelección.
El juego del loco
Hoy es Navarro, ayer fue el mismo Pastori y antes Tulo Llamosas y también Minino Losada, los que denunciaron fraudes en las elecciones internas de la UCR. No hay lugar entonces a entender actitudes conspirativas en las víctimas que denuncian la estafa. Es lo que están diciendo los ganadores desde una lógica perversa. Sería: “te hago trampas y bancate porque si denunciás le hacés el juego al oficialismo”. Sucede que es la impronta de Cacho Barrios que corrió siempre así a sus adversarios internos exigiéndoles que sean “sensatos”.
Lo nuevo que no se asume
Así se fue devaluando el juego político al interior de la UCR, descrédito que mucho tiene que ver con la descomposición de 2001 y la huída en helicóptero de Fernando de la Rúa. La crisis de representación que no se reconstruyó en los diez años siguientes, es un fenómeno mundial de los partidos políticos pero que tiene sus particularidades en la Argentina y en Misiones. En diciembre de 2001 no sólo se cayó el bipartidismo tradicional sino una manera de hacer política. El proceso de reconstrucción iniciado en 2003, encontró a todos los partidos políticos agotados. La pulsión democrática estuvo más fundada en la ilusión de la sociedad que en la calidad de la dirigencia. Quienes mejor captaron esa ilusión fueron Néstor Kirchner en el país y
Carlos Rovira en la provincia. Por eso, las referencias al pueblo como dueño de la Renovación constituyen más que un eslogan. Es el apoyo popular lo que hace que un sistema funcione. No son las apelaciones a instituciones noventistas si al mismo tiempo no tienden a elevar la calidad de vida de las mayorías, que garantice oportunidades y que libere a los ciudadanos de las opresiones económicas.
Esa ruptura conceptual y metodológica es lo nuevo que no asumen los partidos tradicionales, que parecieran se limitan a esperar que la experiencia de la Renovación se agote.
Denunciar para anunciar
El propósito de “Compromiso” es denunciar para anunciar la continuidad de la lucha por la recuperación del radicalismo como un movimiento popular, reformista, diferenciado de derechas e izquierdas que pretenden apropiarse del partido. Lo dijeron con todas las letras, la defensa de la identidad propia obliga a romper con el cerco del aparato. Se entiende que de seguir así, mientras se espera el surgimiento de un nuevo liderazgo como el que ejerció Barrios Arrechea en la provincia y Raúl Afonsín en el país, la propia significación de la UCR entrará en una espiral de irrelevancia. Hoy ese sentido aparece, en el orden nacional, tironeado entre la conservadora línea Córdoba, representada por Oscar Aguad, con vínculos claros con el macrismo y por el otro, sectores que tienen una visión mesurada del proceso político abierto en 2003, como Leopoldo Moreau. Esa tensión se transfiere insoslayablemente en la organización y los alineamientos internos del partido en Misiones. Aquí, las acusaciones cruzadas son de connivencia con la Renovación y con el puertismo. Aunque en la campaña para las elecciones del 20, fue la gente del mismo Pastori la que trenzó con renovadores. Detrás de esta anécdota la confrontación interna por el futuro del partido se dará principalmente en el seno de la Convención provincial, donde “Compromiso” logró tener una importante participación orgánica.






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