Es poco lo que dejó el encuentro del mediodía de ayer entre Eduardo Brizuela del Moral y Cristina Kirchner. La realidad final es que en Olivos convergieron representantes de gobiernos con urgencias económicas, que aceptaron reunirse con el solo objetivo de obtener algún rédito político de cara al 2011. Nada más.
Por supuesto que los planteos esbozados desde ambas partes son una ratificación de la negativa a asumir los compromisos que debieran ser obligatorios para quienes conducen los destinos de provincias y del país; la sociedad todavía espera que una presidente o un gobernador, ante una crisis de financiamiento, encare políticas de austeridad, aún a costa de su imagen pública, más aun, sin importar que el 2011 esté a la vuelta de la esquina. Parece utópico, pero es lo mínimo que reclama una sociedad para recuperar el futuro.
Sin entender lo básico, no se puede comprender lo acontecido ayer en la Residencia Oficial de Olivos, que es algo que puede desconcertar bastante y hasta hacer caer en engaños, sobre todo en la prensa oficialista de las provincias.
Como anfitriona, conociendo que sus visitantes no están en condiciones revelarse so riesgo de agravar sus situaciones políticas de cara al 2011, fue la presidenta Kirchner la que impuso los temas sobre los que debía versar el encuentro: gobernabilidad y recursos.
Lo hizo a partir de un informe de la propia Presidenta, que tuvo que ver con el reclamo de garantizar la gobernabilidad, tanto para los gobiernos provinciales y el nacional, aunque esto no se planteó expresamente, y garantizar recursos a las provincias estableciendo inclusive garantías para las provincias consideradas no oficialistas. Luego, cada uno de los gobernadores dio un informe de los problemas en sus provincias, sus deudas, sus necesidades.
Sin las exageraciones propias de la prensa complaciente, que resaltaría la posición de su referente político, no fue mucho más lo que sucedió ayer en Olivos.
Para darle letra a los diarios de nuestra provincia, Brizuela del Moral logró introducir un tema en el encuentro de ayer: la promoción industrial. Lo hizo planteándolo como una necesidad para las provincias de Catamarca y La Rioja, pero sin lograr el apoyo del resto de los mandatarios, una, Fabiana Ríos, que logró en exclusivo lo reclamado, y los otros, Hermes Binner y Ricardo Colombi, porque son representantes de Estados que se perjudican con esas facilidades para Estados pobres.
Eduardo Brizuela del Moral igual logró su cometido, plantear en la mesa la cuestión, que de no modificarse derivaría en la perdida de unos 7.000 puestos de trabajo en Catamarca. De suvenir político podría decirse, fue la propia presidenta Kirchner quien se comprometió a prorrogar el régimen de promoción industrial. Aunque claro, CFK no aclaró cual régimen, el vigente todavía hasta el 2011 o el nuevo, el que ya supo presentar Debora Giorgi, el consistente en licitar beneficios fiscales para las empresas que presenten proyectos de inversión que generen trabajo, exportaciones y valor agregado.






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