Olivera acusó a mendocinos de represores

San Juan.- El ex teniente del Ejército sindicado como la cabeza de la represión ilegal en San Juan durante la dictadura militar, negó ayer todos los cargos que se le imputan, apelando a la figura del inconsciente colectivo en el que según él algunos mienten intencionalmente.

on esa argumentación, Olivera negó ante el tribunal que lo juzga, junto a otros cuatro militares, haber hecho interrogatorios, allanamientos, detenciones y torturas, como lo acusan 66 testigos en las cuatro causas que se ventilan y que dijeron en la etapa de instrucción, saber sobre sus actividades.

El ex teniente Jorge Antonio Olivera prestó declaración indagatoria durante casi seis horas ayer en dos etapas, por la mañana y por la tarde, frente al Tribunal Oral Federal ejerciendo su derecho a defenderse.

Por la mañana, utilizando un atril y afiches confeccionados a mano, explicó la estructura que tenía la institución militar, para poder ubicarse en un lugar alejado de las decisiones sobre el terrorismo de Estado, tras el golpe militar de marzo de 1976. Buscó dejar en claro que no tenía poder de decisión, ni conocimiento de las operaciones ni personal a cargo y que tampoco contaba con un curso especial de inteligencia “que se dicta en Buenos Aires sólo para oficiales de teniente primero a capitán y de suboficiales, desde cabo primero a sargento”.

Mendocinos

Olivera explicó que por no ser del Destacamento 144 y no tener el curso de inteligencia, “no podía interrogar a nadie, ya que la orden del Comando de Brigada para el RIM 22, era que solamente personal de inteligencia con ese curso hecho, se encargaría de la lucha antisubversiva en San Juan” y precisó que “como acá no había nadie con esa instrucción, toda la lucha contra el terrorismo urbano en San Juan, estuvo a cargo del Destacamento 144 de Inteligencia de Mendoza”.

Olivera dijo que “el RIM 22 sólo podía actuar en el campo pero no en la ciudad y por eso había compañías que iban a Tucumán a luchar contra la guerrilla” y que en San Juan “sólo se hacían controles de rutas y patrullajes” y que ésa fue la orden que el jefe de la unidad, coronel Juan Bautista Mendiel había dado.

Marie Anne Erize

En el caso de la modelo francesa secuestrada en San Juan, Olivera aseguró que según sus propias averiguaciones, fue realizado por los actuales coroneles retirados y en ese entonces capitanes José Luis Piedra y Jorge Pedro Rodolfo Wagner, ambos de la Sección Operaciones del Destacamento de Inteligencia de Mendoza, “que vinieron a San Juan a buscarla”.

Explicó que el mismo coronel retirado Piedra le pidió disculpas dos veces porque él estaba encarcelado, enjuiciado por una operación hecha por los entonces capitanes. Una vez en su estudio de abogado en Buenos Aires hace 11 años, cuando sólo le dijo que su apodo era “Pichi” y otra vez en octubre pasado en el patio del Hospital Militar Cosme Argerich de Buenos Aires donde lo encontró y le recriminó su falta de responsabilidad.

Además, Olivera relató que a finales de octubre pasado, el propio Piedra le llamó al Penal de Chimbas para pedirle “por favor, que no lo denunciara” ante la Justicia y que él le dijo que “era un cobarde”.

Olivera presentó ese relato como un hecho nuevo amparándose en el artículo 381 del Código Penal y aportó los números de documento, los domicilios actuales y hasta los números telefónicos de ambos coroneles retirados que eran capitanes con destino en Mendoza en 1976.

Injusticia

Respecto de las declaraciones que lo incriminan dijo que “existe una coordinación muy burda” y que no puede explicar “el odio de estas personas intentando de cualquier manera involucrar a alguien con tan sólo un comentario”.

Aseguró que “del expediente surge que todas las acusaciones que se realizan son por comentarios y de esa manera ensucian y enlodan a mi persona y hacen que permanezca injustamente detenido”. Tras esto dijo sentir que estar “injustamente detenido desde hace 3 años”.

Preguntas

Por la tarde, el fiscal mendocino Dante Vega realizó cerca de 70 preguntas, el fiscal Mateo Bermejo hizo unas pocas, lo mismo que los defensores y los jueces. Olivera respondió a todas con paciencia, pero a la hora del turno de los querellantes, Margarita Camus y María Julia Camus, el ex teniente se negó a declarar: “no voy a contestar ninguna pregunta de las querellas, señor presidente...” se limitó a decir.

Su esposa

Sobre el final de la indagatoria, Olivera negó que su por aquel entonces esposa, Marta Noemí Ravasi, fuera una informante del régimen militar represivo en el ámbito de la Universidad.

“Lo niego rotundamente, es una barbaridad, una mentira. Mi esposa trabajaban en el gabinete psicopedagógico de la Universidad, pero ni ella ni yo realizamos nunca espionaje para aportar a la lucha antisubversiva”, dijo Olivera.

Daniel Russo y los demás

Sobre la muerte de Daniel Russo, ocurrida al día siguiente del secuestro de la modelo francesa, Olivera dijo que “fueron efectivos de la Policía Federal y de la Policía de San Juan que lo estaban esperando”, quienes se tirotearon con Russo que cayó herido y fue llevado al hospital agonizando.

En cuanto al militante comunista José Carbajal, que murió en una sesión de tortura en el Penal de Chimbas, Olivera dijo que ni siquiera lo conoció y aseguró: “Nunca fui al Penal de Chimbas a hacer interrogatorios, ni los hice en el RIM 22 ni en ninguna parte porque no podía hacerlo por orden del jefe de la unidad”.

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