El Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui” fue espacio de realización de una reunión de expertos para plantear protocolos de seguimiento y diagnóstico de los arbovirus. El encuentro fue convocado por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.
En el marco de este encuentro, el doctor Otavio Oliva, asesor regional para Enfermedades Virales de la Organización Panamericana de la Salud, que lo define como su máximo experto en el tema, y la doctora Delia Enría, directora del Instituto Maiztegui ofrecieron una conferencia de prensa en la que plantearon los alcances del encuentro y se refirieron particularmente al dengue, una enfermedad con un alto impacto en la región.
“Esta es una reunión de expertos propuesta desde la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud en este Instituto, que es centro colaborador de la OPS-OMS desde 1987”, comenzó Delia Enría, titular del Inevh y destacó la presencia del doctor Otavio Oliva, a quien calificó como “un viejo amigo”.
“La idea es poder trabajar en un consenso para toda la región para el diagnóstico de los arbovirus, virus transmitidos por artrópodos, como el dengue que es una enfermedad transmitida por un insecto, y otros virus que nos interesa estudiar porque pensamos que tienen impacto en la salud”, refirió Enría.
El convocante general de la reunión, Otavio Oliva, señaló que “siempre es una alegría visitar el Instituto Maiztegui en Pergamino, por la gran colaboración, el gran nivel de desarrollo y por la contribución a la ciencia que desde esta institución argentina se ha prestado a la humanidad.
“Con la dirección de la doctora Delia Enría, este instituto ha progresado de una manera impresionante y ha conseguido grandes y trascendentales avances”, señaló Oliva y se refirió a los temas de la reunión.
“En esta reunión estamos evaluando pautas y estableciendo criterios para el diagnóstico de distintas enfermedades transmitidas por arbovirus, entre los que se encuentra el dengue, la fiebre amarilla, la encefalitis de San Luis y otras muy importantes que han producido epidemias en distintos lugares de la región”.
En este sentido, planteó que “este Instituto y los referentes de otros laboratorios que están presentes, han sido una referencia para nosotros en la Organización Mundial de la Salud y por eso estamos aquí para seguir trabajando juntos”.
Destacando la participación, entre otros, de referentes de Cuba, Colombia, Argentina y Estados Unidos, el asesor de la OPS valoró la importancia del trabajo en red y de la integración para el logro de consensos.
Con visión de futuro
Consultado por las expectativas en torno a los resultados del encuentro, el experto internacional de reconocida trayectoria señaló que “estamos intentando planificar el futuro; alcanzamos varios logros, pero necesitamos alcanzar otros en un momento en el que el mundo pasa por una situación de crisis económica.
“La clave es pensar cómo podemos aprovechar la potencialidad y capacidad de todos estos laboratorios para que las actividades sigan adelante sin que necesariamente un laboratorio deba hacer todo.
“La región está atravesando un momento difícil”, advirtió y abogó por el desarrollo de más y mejor ciencia para afrontar varios de los problemas del mundo.
“En materia de arbovirus, el principal problema de las Américas es el dengue”, sostuvo Oliva y refirió que “el dengue está en las Américas, hay circulación de virus y estamos trabajando para controlar esta situación.
“Fundamentalmente en Argentina, la premisa es trabajar antes de que aparezcan brotes”, indicó el experto y refirió que “a través del Instituto Maiztegui estamos pensando sobre cómo detectar rápidamente la circulación del virus para que otros brazos de la administración de salud actúen”.
En este punto, resaltó la importancia del control de vectores, las campañas de educación, el fortalecimiento de los servicios de salud y la capacitación de recursos humanos, para disminuir la mortalidad.
“El dengue es una enfermedad que tiene cura siempre que sea detectado precozmente”, aseguró y consideró vital el desempeño de médicos y enfermeros en el diagnóstico temprano de la enfermedad.
“La detección temprana es muy importante para que todas las acciones sean implementadas de inmediato para mitigar el impacto que un brote puede ocasionar en la población”, insistió.
Más cerca de la vacuna
Por último, y consultado respecto de si la investigación para buscar una vacuna contra enfermedades como el dengue es un desafío para la comunidad científica, Otavio Oliva aseguró que “es el gran desafío de la comunidad científica”.
Al respecto confió que “varias industrias están desarrollando vacunas para el dengue”.
En este punto aclaró que “hay varias rutas tecnológicas que se están siguiendo, algunas están pasando por análisis clínicos” y aventuró que “se cree que en los próximos cinco años estas vacunas puedan estar disponibles para ser utilizadas en los programas de inmunizaciones.
“El dengue está tan diseminado y su diseminación es tan intensa que hoy en día no hay otra manera de prevenir brotes que no sea utilizando vacunas”, advirtió celebrando el hecho de que la comunidad científica esté interviniendo activamente en esta búsqueda.
“Mientras tanto, el instrumento más poderoso que tenemos hoy es detectar precozmente la circulación del virus, esforzar los servicios de salud, capacitar a los profesionales y evitar la muerte de personas”, concluyó.
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