Olimpo se enchufó en Corrientes

Olimpo se enchufó en Corrientes
Ya no se volverá a hablar de aquella tarde en Floresta. En el norte, bajo un calor extremo y ante un rival que venía derecho, el aurinegro sumó los primeros tres puntos como visitante en el torneo.
La térmica debía saltar un día. Era cuestión de enchufarse para cortar la racha adversa jugando de visitante y empezar a equilibrar una balanza de puntos perdidos inmerecidamente.

El reflejo de aquellos brazos caídos por el pelotazo en contra en la cancha de Tristán Suárez, ante Deportivo Merlo, se transformaron ayer en gritos de estímulo y celebración.

A Olimpo se le hizo la luz muy cerquita de donde se le apagó al seleccionado, pero esta vez no hubo problemas de cableado ni desconexiones.

Eso sí, aun en la victoria cabe preguntarse, ¿era necesario sufrir hasta el final cuando el rival se había desmoronado psicológicamente? La roja al chileno José Luis Villanueva --le entró con los tapones de punta a Fernando Gutiérrez-- marcó un punto de inflexión. Los bahienses pasaron de ser dominados a netos dominadores, pero restaba la ratificación en la red.

Mejor plantado Boca Unidos, la tenencia del balón comenzó a ser un arma gravitante para imponer dominio. Apertura por las bandas, presión en la zona media (Frazzotti llevó la batuta) y determinación arriba. Manchot avisó con un cabezazo, mientras el chileno Villanueva hizo la gran jugada para terminar definiendo con un puntazo de principiante.

Olimpo lucía ahogado --en una tarde sofocante-- y hasta pareció depender en demasía del gran esfuerzo del Colorado Gil. Atrás, encima, se habían desorientado los centrales, algo no frecuente hasta ayer.

Pero la roja trastocó los planes. El local resignó terreno y pelota, se abroqueló en el fondo y apostó al contragolpe. Olimpo aprovechó la confusión para desplegar su poderío. Bou ya no era el embarullado del principio y Benítez tuvo sus chances. Lamentablemente los milímetros a los postes le siguen jugando en contra al ex San Lorenzo.

Y de tanto insistir llegó el fierrazo del jugador menos pensado. Al Colo lo dejaron libre y la mandó a guardar. Fue mediante la zurda mágica del menos esperado de los once.

En el complemento Olimpo jugó a su antojo, usufructuando los nervios del rival. Sin embargo, desperdició cuantiosas chances de aumentar y cometió errores por falta de madurez. Era cuestión de esquivarles a las infracciones cercanas al área.

El desahogo del pitazo final fue porque se cortó una larga racha de puntos negativos. Justo en Corrientes, donde Olimpo se volvió a enchufar.

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