Olga fue directo al corazón K

Olga fue directo al corazón K
“Antes de todos los intereses políticos y personales, pusimos las necesidades de la ciudad, y por eso construimos una sola fuerza, que es la Fuerza de la Gente”, dijo Riutort.
Plena del más puro folklore peronista, Olga Riutort tuvo su acto de cierre, justo en frente del edificio al que espera ingresar el 10 de diciembre: el Palacio 6 de Julio.

Con una previa a puro cuarteto, con Carlitos Rolán de estrella. Con sus banderas con la cara de Evita. Con los bombos y redoblantes tapando siempre las últimas palabras de la mujer que congregó a tres mil personas en la Plaza de la Intendencia. Y con el esfuerzo máximo para dar todas las muestras posibles –y a veces sobreactuadas– de su pertenencia al espacio K.

“Antes de todos los intereses políticos y personales, pusimos las necesidades de la ciudad, y por eso construimos una sola fuerza, que es la Fuerza de la Gente”, dijo Riutort desde el abarrotado palco.

Desde ahí arriba se veían, diseminadas por la plaza, centenares de chombas verdes. Eran los muchachos del Surrbac, que participaron ruidosamente del cierre de campaña, custodiando el ingreso y la salida de la candidata, pero con igual o mayor celo, la partida de Mauricio Saillén, el secretario general del gremio de los basureros, que partió tipo rockstar a bordo de una 4x4.

“Hoy terminamos una etapa de trabajo, basada en haber llegado a todos los rincones de la ciudad”, dijo Olga, anunciando que “ese sueño, que es de todos, no está lejos”.

Mientras flameaban las banderas de la JP de varias seccionales, y también lo hacían los trapos de Megafón y Kapiango (agrupaciones K), Riutort hizo su último esfuerzo por canalizar esa confluencia: “Como peronista que soy, este frente no es otra cosa que la representación de la unidad entre el peronismo de Córdoba y el kirchnerismo”.

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