Mientras la mancha de petróleo se extiende por las costas de Florida y sus efectos negativos ya se sienten en las costas de Pensacola, donde los turistas debieron abandonar las playas, la petrolera BP anunció ayer que su último intento por contener el vertido de crudo desde el fondo del mar, el denominado “embudo”, comenzó a dar resultado, logrando recuperar cerca de 950 mil litros del combustible durante su primer día de funcionamiento.
“El objetivo es continuar esta recuperación y aumentarla, para luego comenzar a reducir la cantidad de crudo que se escapa por la válvula”, explicó ayer el comandante de la Guardia Costera estadounidense, el almirante Thad Allen. Pero las imágenes de la televisión y los diarios con pelícanos y otras aves marinas empetroladas a lo largo de la costa de Louisiana no coincidían con el optimismo manifestado.
La catástrofe se ha convertido para Obama en un grave problema que lo afectaría en las encuestas de popularidad y podría eclipsar cualquier otro logro de su gestión, de cara a las elecciones claves de mitad de mandato.
El “embudo” colocado el jueves incluye cuatro válvulas para evitar que se formen cristales en el interior del dispositivo, como ocurrió durante un primer intento de contener la fuga. Los mecanismos, por los que sigue escapando petróleo, deben ser cerrados en forma progresiva y ayer los especialistas intentaban lograrlo.

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