“Ojalá que al año vuelva el pescado”

El cacique Luis Lescano tiene una esperanza que no oculta: “Nadie puede atajar la correntada del río. La esperanza mía es que cuando crezca muchísimo el río, se rompa todo ese trabajo que hicieron. En diciembre o enero son las crecientes bravas. Las olas grandes no ataja nadie”, aseguró.
Lescano dijo que desde que las aguas se desvían para el Paraguay “los sábalos se empacan, porque no tienen correntada y no pueden subir río arriba”. El cacique contó que sacaba 20 pescados por día para comer. “Cuando tenés trecho bueno podés sacar más de 100 para vender”, recordó. “Es lindo de noche, porque se pesca más tranquilo. En otros lados tienen redes grandes, pero nosotros seguimos con la red de tijera”. Pero Lescano ya no entra al Pilcomayo. Los recuerdos lindos de su vida corren por las aguas de ese río sin pescado. “Ojalá que para el año vuelva la pesca”, deseó el pescador del Chaco Salteño.

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