“Los oficialistas tenemos que entender que los números nos dan legitmidad pero no legalidad”

El concejal Germán Alfaro aviva la polémica surgida en el seno del bloque justicialista de la Capital. Sostuvo, en torno al tratamiento de la ordenanza sobre los pulmones de manzana, que "le hemos hecho un daño inmenso al Concejo". Apuntó contra sus pares al señalar "a mi nadie me va a callar". El alperovismo habla de "celos y especulaciones".
25/04/2012 10:45 PM | Las diferencias políticas que venía arrastrando el oficialismo de la Capital a partir de la división interna entre amayistas y alperovistas, se potencian cada vez más a pesar de los malabares en los que incurren sus protagonistas para tratar de mantener las formas o una aparente diplomacia.

La polémica suscitada por las idas y vueltas en torno a la ordenanza que avaló, en un primer momento, la construcción de cocheras en los pulmones de manzana y ahora finalmente será derogada dicha norma, significó la punta del ovillo que desandó una serie de cuestionamientos entre los propios concejales justicialistas.

Sin ánimos de apaciguar estas divergencias, Germán Alfaro, delfín de la primera hora del intendente Domingo Amaya, volvió al ruedo con sus planteos y elevó críticas para con el accionar demostrado por sus pares al momento de avalar el proyecto que fuera objetado por sectores sociales, colegios profesionales e instancias judiciales.

"Los proyectos que ingresan al Concejo deben ser estudiados más exhaustivamente. Debe requerirse la opinión a todos los que participan del quehacer municipal y, a partir de ahí, tomar la determinación correspondiente. No creo que sea conveniente acelerar estos procesos porque terminamos en estas marchas y contramarchas que en definitiva le hacen mal a la institución", sostuvo Alfaro en relación al tipo de tratamiento en el que incurrió el órgano deliberativo capitalino.

Al ser consultado sobre la incidencia que tuvo la postura del propio gobernador José Alperovich, quien finalmente facultó a los concejales del PJ para que avancen en la derogación de la ordenanza, Alfaro recalcó que "a mi nunca me pidió el Gobernador nada, yo hablo por mi, soy concejal y cumplo mi función y tengo mis responsabilidades en este ámbito. El Concejo debe tener su autonomía no hay duda, pero yo hablo por mi. Si me pide algo lo conversaré, por algo es el Gobernador de la provincia".

Asimismo, trató de sortear los requerimientos periodísticos que hacían hincapié en los cortocircuitos existentes en el bloque oficial al precisar que "no hay diferencias entre amayistas y alperovistas" y para ello fundamentó su alocución al señalar que todos los proyectos que son enviados por parte del Ejecutivo Municipal son apoyados por ambos bandos.

Sin embargo, fue recurrente en sus consideraciones por la metodología que se impone al momento de analizar las respectivas temáticas. "El problema es la forma en cómo se maneja el Concejo, eso es lo que hay que preservar, los trabajos y dictámenes en las comisiones y no salir apurados con una ordenanza con la que después tenemos que dar contramarchas".

"Los oficialistas tenemos que tener en claro que los números nos dan la legitimidad pero no siempre nos dan la legalidad de los temas. El día que nosotros comprendamos eso, nos vamos a dar cuenta y podremos conversar con los distintos sectores para poder sacar cosas buenas para los municipios", adujo Alfaro.

Siguiendo esta línea discursiva, EL SIGLO le preguntó al edil sobre posibles reprimendas que fueran elevadas por los restantes integrantes del bloque, quienes se mostraron molestos por la publicidad que tuvieron las diferencias internas.

"Yo me expreso en el recinto que es para opinar y parlar, nunca he agraviado, injuriado e insultado a nadie ni a ninguno de mis pares. Lo deben tomar como expresión y opinión dentro del recinto por parte mía", consignó.

Paralelamente, el ex diputado nacional relató a este diario que a partir de lo sucedido con el proyecto que versaba sobre los pulmones de manzana "nosotros (por los oficialistas) le hemos hecho un daño inmenso al Concejo Deliberante como institución. Hay gente que nos trató de ignorantes y no me gusta que me traten así. Pero hay que hacer un mea culpa porque somos nosotros los responsables de la situación".

Acto seguido, insistió en la necesidad de una mayor apertura para lograr consenso que permita instrumentar ordenanzas que posean un aval social. "Si bien en nosotros reside la voluntad de la gente, también somos nosotros los que tenemos que hacer participar y poner en movimiento todos los factores de la sociedad, de eso se nutre nuestra ciudad, nosotros no somos los dueños de la verdad", remarcó.

De acuerdo a trascendidos, en la última reunión de bloque del justicialismo (mantenida en la jornada del martes) se le habría solicitado a Alfaro que en la sesión de mañana no haga uso de la palabra para evitar que se acreciente el conflicto en el seno del oficialismo. El concejal, no desmintió tal situación e incluso espetó que "voy a seguir expresando y trabajando como lo hago dentro del Concejo. A mi nadie me va a callar, están totalmente equivocados si piensan de esa forma. Me voy a expresar sin injuriar o insultar a nadie, pero voy a sentar mi posición", lanzó.

Lavar los trapitos en casa

En tanto, desde la postura contraria se manifestó Javier Morof (alperovista) quien estipuló, vinculado a este problema interno, que "se habla mucho por una cuestión política, el tema de los pulmones de manzana no ha repercutido porque los mismos amayistas y alperovistas hemos votado esa ordenanza y ahora todos estamos de acuerdo que se derogue la norma. Acá hay especulaciones nada más y los celos propios de algunos concejales hacia otros, pero la cuestión está tranquila y todos estamos en un mismo proyecto", dijo a este medio.

Si bien es cierto que aclaró la no existencias de reprimendas para con su par, Morof reconoció que "se le expresó al concejal Alfaro que hay cuestiones que se las debe discutir dentro del bloque y no salir a ventilarlas. Él lo que hizo fue en la misma sesión dar su opinión por lo que no nos parece el lugar adecuado".

Finalmente, quien militara en su momento en las filas del bussismo, sostuvo que "nosotros (ediles del PJ) no lo queremos callar (por Alfaro), que el se exprese donde se quiera expresar, pero que se exprese de todos los proyectos de la misma forma, eso es lo que queremos", planteó Morof.

El aumento del boleto, al freezer

Luego que AETAT elevara el pedido para un incremento en el precio del cospel hasta los 3,35 pesos, desde el Concejo Deliberante, y tal cual lo publicara en su edición de ayer este medio, no avanzará en homologar ninguna actualización de la tarifa hasta contar con estudios y análisis de costos propios. Lo dijo el edil oficialista Javier Morof, quien destacó que se remitirá un pedido de informes al Ejecutivo Municipal y Asesoría Letrada, por lo que, según su estimación, a mediados de mayo podría sesionar el cuerpo para tratar este tema. Igualmente, Morof calificó de "locura" el valor solicitado por el empresariado, al tiempo de indicar que posiblemente el rango monetario avalado oscilaría los 2,50 pesos. "No queremos dilatar tanto porque lo que lograríamos sería que nos paren los colectivos como ya ocurrió con algunas líneas. Se dará un tratamiento rápido pero concreto, con los números en la mano y teniendo en cuenta la repercusión en el bolsillo del usuario", señaló Morof.

La ilegalidad continúa afectando a los taxistas

Durante la reunión de la Comisión de Transporte del Concejo que se desarrolló ayer, los ediles recibieron al sector taximetrero de la Capital en aras de avanzar en las tratativas respecto a la implementación de medidas de control para erradicar la ilegalidad en la prestación del servicio.

"Las mafias que están enquistadas en el sistema de transporte del municipio nos están quitando el 50 por ciento de nuestra rentabilidad, esa es nuestra urgencia, el tema de la tarifa quedará para más adelante", señaló al término del encuentro Antonio Rodríguez (ATIAT).

A su vez, el referente de los taxistas elevó cuestionamientos para con la forma de control aplicada por el SUTRAPPA, al resaltar que en el órgano "no hay una buena administración. Parece el Triángulo de las Bermudas, porque carpeta que entra, carpeta que se pierde, más bien son escondidas y traspapeladas porque se tratan de licencias que fueron otorgadas de una forma totalmente fraudulentas", lanzó. En tanto, Morof no concuerda con las estimaciones de Rodríguez quien planteó que existen cerca de 5.000 autos ilegales circulando en la ciudad. "No llega a ese número, de ser así no se podría circular por las calles", dijo el edil. Además, indicó que se trabajará en un proyecto donde la existencia de cualquier logo que no sea el número de licencia en los parabrisas de los autos, daría lugar al secuestro del vehículo, la caducidad de la licencia o bien una multa equivalente a 15 mil pesos.

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