Para el legislador, "la estrategia del Gobierno de paralizar el Congreso es muy evidente".
- ND: Queremos conocer su opinión sobre lo ocurrido, ya que se habla de una paralización de la actividad.
- FI: Efectivamente así es. Hay una voluntad muy clara del oficialismo que, mientras tuvo la mayoría, hizo que el Congreso fuera una escribanía y cuando perdió la mayoría se dedicó a vaciar el Parlamento. Después del 28 de junio, desde la Coalición Cívica denunciamos todo esto. En primer lugar, denunciamos el llamado a un falso diálogo con el ministro Randazzo, quien en vez de darse en el Parlamento se hacía en la sede del Ejecutivo. Una ofensiva legislativa del kirchnerismo y con una Cámara que ya no representaba la voluntad popular aprobó muchísimas leyes, algunas en forma completamente ilegal como la Ley de Medios, violando el reglamento de la Cámara. Después vino el DNU del 14 de diciembre, dictado cuando las Cámaras estaban en receso. Después vino el dictado del DNU 2010 por el 298, otra burla y ahora viene el vaciamiento del funcionamiento, mediante la negativa de dar quórum, así que la estrategia del Gobierno de paralizar el Congreso es muy evidente.
- ND: Ustedes entienden que esto está claramente reflejado en la sociedad, para que pueda diferenciar la actitud del oficialismo y la que intenta imponer la oposición
- FI: Creo que no hay dos sectores sino tres. Hay uno que es el oficialismo que apela al virtual recurso de todo régimen autoritario que es liquidar el Parlamento. Esto ha sucedido siempre, en las dictaduras militares, en el autogolpe de Fujimori, siempre los regímenes autoritarios quieren cerrar el Parlamento. Después hay una posición decidida a impedirla de la que forma parte la Coalición Cívica, que fue el único grupo de una cierta extensión, cuyos 19 diputados estaban presentes en el recinto -el miércoles- sin ninguna ausencia. Y hay un sector de quienes se eligieron para ser opositores, pero adoptan actitudes que son funcionales al kirchnerismo, ya sea por ingenuidad o mala fe, lo que pasa es que la ingenuidad reiterada ya empieza a configurarse como mala fe, porque no es posible que por la irresponsabilidad de unos 15 legisladores el Congreso esté paralizado.

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