Durante la sesión preparatoria del órgano deliberativo, el alperovismo en masa, decidió que la mesa de conducción del cuerpo recayera en manos de parlamentarios afines a la gestión oficial. La oposición fue relegada de los lugares relevantes. En el radicalismo emergieron las disputas internas. Candidaturas testimoniales.
En tal sentido, y como se ha tornado una costumbre en los últimos años, el alperovismo, amparándose en la catarata de votos recibida al momento de abrir las urnas, impuso lo abrumador de sus números (42 de las 49 bancas responden al oficialismo) para decretar que la conducción del órgano deliberativo recaerá, en su totalidad, en manos de los alfiles del gobernador José Alperovich.
De esta forma, se repite la terna que comandará el accionar de la Legislatura, pues, Regino Amado ocupará la presidencia, mientras que Armando Cortalezzi y Manuel Fernández se alzaron con las respectivas vicepresidencias. Composición análoga a la que se desempeñara hasta el momento.
Sin nada
De esta forma, la oposición volvió a ocupar el lugar de convidado de piedra al momento de ocupar lugares de poder en el parlamento ya que no pudo arrimar el bochín para obtener el tercer puesto en la cadena de sucesión en la conducción de la Cámara. Pese a las solicitudes planteadas para que ese lugar quede en posesión de la bancada mayoritaria por parte de los sectores refractarios al oficialismo (Unión Cívica Radical), el peronismo en masa hizo valer su poder de fuego político-electoral y desechó toda posibilidad orientada en este orden.
Ahora bien, cabe resaltar que la unidad alperovista demostrada al momento de imponer sus pretensiones, no se pudo observar en la oposición, ya famélica de por sí, a lo que se adicionaron las fricciones internas expresadas por los correligionarios. Esto se debe a que las mociones elevadas para la integración de la segunda vicepresidencia propusieron por un lado a Federico Romano Norri (propuesto por Ricardo Bussi, pues lo consideró uno de los legisladores opositores más experimentado).
Cuando se estimaba que al momento de solicitar la palabra por parte del radical Ariel García, coincidiera con el pedido del republicano, sus expresiones sorprendieron, ya que para ese espacio de poder propuso a Silvia Elías de Pérez (perteneciente también al centenario partido), lo que terminó de evaporar aún más las esperanzas opositoras.
Esta fricción en el radicalismo seguramente se trasladará al momento de armar las bancadas, pues si todo indicaba que los cuatro escaños pertenecientes a este partido conformarían un sólo bloque, increíblemente se podría estar ante la presencia de un par ordenado. Por un lado Romano Norri y Roberto Sánchez integrando un bloque, y por otro García y Elías de Pérez.
"Esto no es un cuerpo unicolor por lo que se debe reflejar en nuestra Cámara. El propio gobernador Alperovich señaló que no es bueno que el oficialismo se lleve todo. Vendría una nueva era si sus palabras, esta vez, se hagan realidad", señaló Bussi, al momento de justificar su proposición. Alocución que fue seguida por la atenta mirada del propio mandatario que se encontraba en el palco central del teatro junto a su esposa Beatriz Rojkés.
Esta exposición fue refutada por el legislador Alejandro Martínez, quien defendió a la bancada oficial argumentado que "el Gobernador puede dar su opinión, pero de ninguna manera podrá influir al momento de nuestra votación".
Por su parte, Ariel García consideró que la decisión oficial "es una señal aberrante para el nuevo período legislativo. Desde la UCR no podemos permitir que no se respete la voluntad popular de quienes representamos a la minoría".
Ya, para ese entonces, desde las gradas comenzaron a bajar los silbidos y agravios contra el parlamentario quien fuera reprendido en varias ocasiones por el presidente provisional del cuerpo, Roque Tobías Álvarez para que exprese definitivamente la propuesta de integración de la mesa conductiva.
"No somos los enemigos del Gobernador, la sociedad nos dio este lugar, por lo que no somos simples levanta manos. No queremos que el camino que se siga sea 'el que gana arrasa, va por todo, te aniquila', no queremos construir una sociedad en blanco y negro", pudo concluir su discruso García ante los cánticos en contra de los militantes presentes y las quejas de los propios legisladores peronistas que apuraban la votación.
La misma se llevó adelante y, obviamente, la supremacía alperovista consagró a la terna ya mencionada que había sido propuesta por José Gutiérrez, en nombre del bloque "Tucumán Crece".
Más allá de esta disputa que animó y despabiló a más de uno, el evento transcurrió con una monotonía esperable, donde al momento de producirse cada uno de los juramentos, los vítores, gritos, aplausos, y toda la parafernalia propia del peronismo, aceitada para estas ocasiones, dieron su toque jovial a la ceremonia formal.
Los votaron, pero...
Sin embargo, quien se llevó todas las miradas, dedicatorias, cánticos y demás formas de expresar los sentimientos, fue la figura del propio José Alperovich, ya que la mayoría de las manifestaciones de reconocimiento entonaban a coro el nombre del Gobernador y la gestión que lleva adelante desde hace ya ocho años y la que inaugurará el próximo sábado, cuando inicie una nueva administración.
Vale indicar que las candidaturas testimoniales, devenidas en personas electas virtuales, no podían haber estado ausente en la jornada de ayer, dada la particular forma de manejarse en el poder que demuestra el oficialismo. En este sentido, Sergio Mansilla (senador nacional), Miriam Gallardo y Beatriz Mirkin (ambas diputadas, la segunda electa recientemente y ministra de Desarrollo Social de la provincia) renunciaron a las bancas que la ciudadanía les otorgó con los votos, esos mismos que se exaltan y defienden al momento de imponer tal o cual decisión.
Por el contrario y quizás con el sólo hecho de alargar la agonía en la conservación de sus escaños, quienes sí prestaron juramento fueron Osvaldo Jaldo (Ministro del Interior) y Silvia Rojkés de Temkin (titular de la cartera educativa), aunque se descuenta que en los próximos días dimitan a sus roles legislativos para continuar en el gabinete.
Otra de las disyuntivas que deberá afrontar el alperovismo se plantea en el caso de Gerónimo Vargas Aignasse, quien asumió en la noche de ayer, pero el kirchnerismo a nivel nacional requeriría de su presencia en la Cámara Baja para asegurar el número necesario para la aprobación de normas clave, como ser la del Presupuesto 2012.
La idea del oficialismo es que el sábado en una sesión especial se le conceda a Vargas Aignasse y además a Juan Manzur (vicegobernador electo) sendas licencias para que puedan desempeñarse cada uno en su rol actual (el primero como diputado y el segundo como Ministro de Salud nacional). Sin embargo, en lo que refiere a Vargas Aignasse, la complicación surge pues existe un antecedente reciente (2007) donde Esteban Jerez también solicitó una licencia para desarrollar su tarea en el Congreso, pero la misma le fue negada, casualmente por la mayoría de la bancada justicialista.














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