El secretario de Cultura, Jorge Coscia, consideró que los objetivos de las protestas eran “destituyentes”El secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, atribuyó ayer "objetivos destituyentes" al cacerolazo de la semana pasada y advirtió que el oficialismo "también" puede ganar la calle y lo "va a hacer" para "defender" a la presidenta Cristina Kirchner.
El secretario de Cultura pareció contradecir a otros referentes kirchneristas que rechazaron la idea de organizar una movilización en respuesta al cacerolazo del jueves pasado, aunque aclaró que sus palabras no anticipaban una "contramarcha".
"Como la semana pasada hubo gente que salió a la calle a reclamar con consignas poco claras, queremos que sepan que nosotros también sabemos ganar la calle y lo vamos a hacer", enfatizó Coscia durante la inauguración de la muestra "Nestor por todos" en el Foyer Auditorio Juan Victoria, de San Juan.
De todos modos, el funcionario aclaró que la intención no es realizar una "contramarcha" para defender al Gobierno, sino que, explicó, "la calle habitualmente es el espacio de la militancia nacional y popular, que siempre lo ha hecho de manera pacífica".
"La calle tiene una tradición histórica y política muy clara de pertenencia al campo de lo nacional y popular. También es cierto que la calle, cuando la ocuparon ellos fue el 19 de septiembre de 1955 y vimos lo que le pasó a la Argentina. Solamente cuando la ocupa un proyecto transformador la calle tiene sentido", explicó el secretario de Cultura.
"En la Argentina están los vivos de siempre y los que han comprado la desmemoria", añadió el funcionario al trazar un paralelismo con los cacerolazos de 2008, ya que "este proyecto toca los intereses de grupos muy poderosos".
El secretario evaluó que "hay una porción de la sociedad argentina que está planteando, con desmemoria, una vuelta atrás".
En sintonía con otros dirigentes kirchneristas, Coscia destacó que en la movilización opositora de la semana pasada no había "una consigna clara" y aseguró no encontrar "un reclamo justo" para hacer, sino que son "utopías reaccionarias".
"Esto es como en el 55, cuando clamaban por una democracia que no existía en el mundo. Y después no vino la democracia, vinieron los fusilamientos, la exclusión, la abolición de las leyes sociales, es decir, el retroceso durante décadas", comentó.

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