El oficialismo brasileño debate un proyecto de ley de medios

Es uno de los temas a discutir en el encuentro que se llevará a cabo en Brasilia, pero las corporaciones salieron a criticar la propuesta como “un ataque a la libertad de prensa”.

Las corporaciones mediáticas brasileñas despertaron al fantasma del “control a la prensa” para condicionar un debate del PT sobre democratización informativa y propiedad cruzada de medios. Este fin de semana y en ocasión de sus 31 años de existencia, el oficialismo celebra un congreso nacional partidario. En Brasilia, 1350 delegados de todo el país buscarán consensuar directrices programáticas en materia comunicacional, pero también temas sociales y productivos.

Un documento interno, que orientará las discusiones, propone impulsar un proyecto de ley que fije un nuevo marco regulatorio a las comunicaciones. Dilma y el Congreso lo recibieron de manos de Lula a poco de que el metalúrgico terminara su mandato. Pero ni su sucesora ni las fuerzas heterogéneas que integran la base oficial le asignaron, al menos hasta ahora, prioridad parlamentaria.

Habría consenso en el PT para “ampliar la libre expresión de pensamiento” y “garantizar el acceso de la población” a la información. Uno de los objetivos es fijar controles a la prácticamente irrestricta propiedad cruzada de medios, es decir, se quiere limitar los monopolios que acaparan señales TV abierta y por cable, radios, diarios y revistas.

El documento preliminar señala que la falta de un marco regulatorio general, que además incorpore bajo su órbita a las nuevas tecnologías informativas, y la concentración del dominio mediático “restringen la democracia”, “silencian” y “marginan”. “Crean un clima de imposición de una versión única de país.”

Además de denunciar “ataques a la libertad de prensa”, la revista Veja, y tras ella toda la prensa tradicional, buscó pegar una eventual resolución del PT a favor de un nuevo paradigma comunicacional con una conspiración política contra Dilma. Detrás −según dijo− está José Dirceu, que debió dejar la Jefatura de Gabinete en tiempos de Lula por un escándalo de corrupción.

La coyuntura terminó tiñendo la previa al congreso. El PT denunció que “la oposición, apoyada –o dirigida– por la conspiración mediática que intentó derrumbar a Lula, se presenta ahora liderando una campaña de ‘apoyo’ a Dilma, para que haga una ‘limpieza’ (anticorrupción) en el gobierno”.

“¿La prensa puede criticar a quien quiere y nosotros no podemos criticarla?”, inquirió el secretario nacional de Comunicación del PT, André Vargas. El también diputado admitió que “el gobierno puede tener una posición diferente al partido porque no está integrado sólo por el PT y maneja sus tiempos. Pero (la propiedad de los medios) es un asunto relevante.”

El ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo, que participará en el congreso, puso paños fríos. Según Folha de São Paulo, dijo: “Luchamos para escribir en la Constitución que no puede haber control previo ni censura.” Y recordó que la ley vigente regula la concesión de emisoras de radio y TV, pero no de diarios, revistas e internet, donde aparecen las empresas de telecomunicaciones.

El portal Carta Maior consignó que el PT y Dilma, que abrirá el congreso, sortearon algunas de las divergencias surgidas en los últimos meses. <

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