Por Jorge OviedoEn un país tan presidencialista como la Argentina, los actores económicos miran mucho lo que hace el presidente, enseña con acierto Juan Carlos De Pablo. Y Cristina Kirchner parece, por lo que su gobierno hace, mucho más preocupada por la situación económica que una buena parte de la ciudadanía.
A fines de 2011, en el sector automotor calculaban que una devaluación del real que llevara el dólar a más de 2 reales dejaría fuera del mercado a la producción argentina. Desde entonces, el dólar siguió casi quieto y siguió acumulándose inflación, pero ahora el real comenzó a depreciarse (ayer cerró a 2,01 reales). El Gobierno enfrenta cada vez más problemas para conseguir dólares y sostener el nivel de actividad.
El laberinto de YPF
Cristina Kirchner quiere limitar las mejoras salariales y pide a los sindicatos que acepten aumentos inferiores a la inflación real. Incluso en YPF piensan que puede haber problemas, y por ello la Presidenta ha hecho duros reclamos a los sindicatos petroleros. En su informe a la Comisión de Valores de los Estados Unidos, el ministro Julio De Vido dijo las mismas cosas que, según él mismo y hasta hace pocos días, eran "mentiras de los medios hegemónicos".
Atribuyó parte de la culpa de la caída de la refinación en 2011 a las medidas de fuerza. Y aunque Miguel Galuccio se ha preocupado por congraciarse con el personal, De Vido dijo a las autoridades norteamericanas que no puede asegurar que bloqueos y paradas de producción no ocurrirán en el futuro..



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