Lo que la oferta no tiene, no se lo agregará el tiempo

Por Hernán de Goñi

La postergación del canje de deuda muestra a las claras que sus resultados, al día de hoy, no son los esperados por el Gobierno. No es algo que sorprenda a los funcionarios del Ministerio de Economía.

Mayo fue un pésimo mes en materia financiera, por culpa de la crisis que gatilló Grecia y terminó contagiando a toda Europa. Los bonos argentinos mostraron caídas cercanas a 13%, factor que se traduce en un deterioro de la oferta que hizo el país a los tenedores de deuda en default. Más allá del negocio que ya hicieron los bancos y los grandes fondos de inversión que habían adquirido títulos cuando cotizaban por debajo de 30 centavos, era muy difícil que el actual contexto favoreciera la adhesión de los ahorristas más chicos.

Por eso cuando Amado Boudou le pidió a las entidades financieras que hicieran nuevos esfuerzos por sumar inscriptos, todas respondieron con el mismo argumento: hace falta extender el plazo para que pueda revertirse el clima negativo en el mercado.

“Peor que en mayo no nos puede ir”, se plantearon en Economía antes de darle luz verde al planteo.

La postergación hoy es una alternativa casi racional. Lo que no cabe esperar es que el mercado corrija lo que el propio gobierno se negó a reconocer cuando le puso la firma a la oferta.

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