Por las versiones de la infidelidad de Bruni
"¡Se terminaron las idioteces! ¡Esto supera toda lógica!", advirtió el consejero presidencial Pierre Charon.
Un mes después de la publicación de un rumor sobre las supuestas infidelidades mutuas de Sarkozy y de su esposa en un blog domiciliado en el sitio del Journal du Dimanche (JDD), el escándalo agita aún las aguas mediáticas y políticas francesas.
Presionado por el Palacio del Elíseo, el JDD presentó la semana pasada ante la Justicia una denuncia por "introducción fraudulenta de datos en un sistema informático". El tribunal de París lanzó de inmediato una investigación policial.
La determinación presidencial, sin embargo, ha ido más lejos. En una actitud que comienza a provocar perplejidad incluso entre los diputados del partido de gobierno, Sarkozy hizo intervenir a los servicios de contraespionaje francés a fin de seguir el hilo del rumor. La Dirección Central de Inteligencia Interior (DCRI) reconoció ayer que el operativo solicitado por el Elíseo consistió en buscar, en Francia y en el extranjero, soportes informáticos que hayan facilitado la propagación del rumor.
El escándalo comenzó el 9 de marzo, cuando los rumores publicados en el blog fueron retomados por numerosos periódicos extranjeros, que citaban como fuente al JDD.
Según esas versiones, despechado por la relación extramatrimonial de su mujer, Sarkozy habría buscado consuelo en la secretaria de Ecología, Chantal Jouanno. Sin embargo, si bien ese blog estaba domiciliado en el sitio web del diario, nunca estuvo alimentado por su redacción.
No es sorprendente que la dirección del JDD haya aceptado las presiones del Elíseo. El popular diario es editado por el grupo Hachette-Filipacchi, propiedad de Arnaud Lagardère, íntimo amigo de Sarkozy.
Desde que se desató el escándalo, dos personas renunciaron: un responsable de Newsweb , filial de Lagardère, y un empleado no periodista, sospechado de haber publicado el artículo en ese blog especializado en chismes. Pero será muy difícil que la denuncia del diario concluya en un juicio.
Según el Código Penal francés, la "introducción fraudulenta de datos" está castigada con cinco años de prisión y 75.000 euros de multa. Ese delito concierne, sobre todo, a la manipulación de bases de datos, por ejemplo, bancarias.
A pesar de esos obstáculos, el Elíseo se congratuló de la apertura de la investigación que, a juicio de Charon, "hará cambiar el miedo de bando". Para darle todavía más peso a la operación, los consejeros del presidente han decidido incluso evocar la posibilidad de un plan de desestabilización: "Hay una especie de complot organizado con la complicidad de grupos financieros", aseguró Charon.
Hasta el momento, sin embargo, las miradas se dirigen únicamente hacia la ex ministra de Justicia y ex niña mimada del presidente, Rachida Dati.
Sarkozy estaría convencido de que su antigua protegida ha sido la principal responsable de la difusión del rumor. En un comunicado publicado el domingo, Dati protesta "con indignación contra esas alegaciones".
El 14 de marzo, en la primera vuelta de las elecciones regionales, Dati, diputada europea y alcalde del distrito XVII de París, se vio inesperadamente privada de su vehículo oficial y de su escolta policial. La explicación que circula en medios políticos es que su intervención por televisión durante la velada electoral disgustó al presidente.
Fuentes del Elíseo aseguran que hace meses que Sarkozy está "harto" de Rachida Dati y que "ya no la soporta más". Para dar todavía más cuerpo a esa versión, la DCRI aseguró ayer que de ninguna manera la operación decidida por el Elíseo incluyó escuchas telefónicas, "y mucho menos tuvo como blanco a Rachida Dati".
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