Ofensiva de Obama contra la polémica ley de Arizona

El Departamento de Justicia buscará impugnar la norma; críticas de cónsules y de obispos
WASHINGTON.- El fiscal general norteamericano, Eric Holder, advirtió ayer que el Departamento de Justicia podría impugnar ante los tribunales la "desafortunada" ley migratoria aprobada la semana pasada en Arizona, que provocó críticas nacionales y airadas protestas de muchos países de América latina.

"Estamos considerando todas las posibilidades, incluida la de impugnarla", dijo Holder, que calificó de "desafortunada" la normativa y afirmó estar "muy preocupado" por la "presión" que ésta pueda ejercer en las comunidades.

La controvertida norma, promulgada el viernes pasado por la gobernadora republicana Jan Brewer, prevé que la policía pueda reclamar la identificación a una persona para comprobar si se encuentra legal o ilegalmente en el país aunque no haya cometido delito alguno, iniciativa que muchos consideran un disparador de la discriminación racial por parte de las fuerzas de seguridad.

Conocida como SB1070, la norma recibió duras críticas del presidente norteamericano, Barack Obama, y de su par mexicano, Felipe Calderón, cuyo gobierno emitió ayer una alerta de viaje a los ciudadanos que transiten por Arizona y les advirtió que pueden ser objeto de "molestias".

El Departamento de Justicia, por órdenes directas de Obama, revisaba "exhaustivamente" ayer la constitucionalidad o no de la legislación, que ya ha sido calificada como la más dura contra los inmigrantes del país.

En una audiencia ante la Comisión de Justicia del Senado, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, se declaró "profundamente preocupada" por el impacto que la ley de Arizona puede tener en la capacidad de la policía, ya que dijo que ésta podría "restarle" o incluso "desviar" los recursos que necesitan las fuerzas de seguridad para centrarse en "aquellos que cometen los crímenes más graves, más allá de violar las leyes de inmigración" del país.

Como Holder, Napolitano reconoció que comparte la preocupación de grupos civiles que han advertido además de que la ley podría reducir la cooperación ciudadana con las autoridades policiales por miedo a ser deportados y señaló que "este tipo de leyes no constituyen un valor añadido a la aplicación de la ley".

En Nueva York, varios cónsules de países de América latina calificaron de regresiva a la SB1070. Los diplomáticos de México, Ecuador, Venezuela, Bolivia y República Dominicana criticaron la ley poco antes de que organizaciones de inmigrantes se unieran en Nueva York para condenarla.

La Conferencia Episcopal norteamericana, en tanto, reclamó al gobierno y al Congreso que trabajen "de forma bipartidaria para que aprueben una reforma migratoria lo antes posible".

Obama dijo anoche que una iniciativa federal amplia de inmigración es necesaria para evitar "malas leyes", como la de Arizona. "Llevaré a la mesa a los demócratas para lograr esto -dijo Obama- . Pero tengo que recibir alguna ayuda del otro lado", en referencia a los republicanos.

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