Ofensiva de EE.UU. y la UE por Palestina

Intensas negociaciones para evitar que Abbas recurra al Consejo de Seguridad de la ONU; buscan reabrir las negociaciones de paz
NUEVA YORK.- Estados Unidos y la Unión Europea (UE) multiplicaban ayer sus esfuerzos para evitar una confrontación abierta en el Consejo de Seguridad de las Naciones, donde la Autoridad Nacional Palestina (ANP) intentará impulsar el reconocimiento mundial del Estado palestino. La iniciativa a la que se opone Israel terminaría por sepultar las ya deterioradas negociaciones de paz en Medio Oriente.

El denominado Cuarteto para Medio Oriente, integrado por Estados Unidos, Rusia, la UE y las Naciones Unidas, intentaba ayer alcanzar una fórmula para sentar a palestinos e israelíes en una nueva ronda de las hasta ahora estancadas negociaciones y evitar la profundización de los antagonismos que podrían provocar un nuevo estallido de violencia en la convulsionada región.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se reunió con la canciller de la UE, Catherine Ashton, en Nueva York, mientras el enviado del Cuarteto, Tony Blair, mantuvo un encuentro con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Blair expresó su confianza en que podría lograrse un acuerdo. "Lo que buscaremos durante los próximos días es una fórmula que permita que sus demandas y legítimas aspiraciones a la condición de Estado sean reconocidas, mientras se renueva el único camino que va a producir un Estado, que es una negociación directa entre las dos partes", dijo el ex premier británico, en referencia al reclamo palestino.

En medio de una fuerte tensión diplomática, se espera en las próximas horas la llegada a Nueva York del presidente palestino, Mahmoud Abbas, y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que se dirigirán a la Asamblea General de la ONU.

En un discurso en la sede del gobierno palestino en Ramallah, Abbas anunció el viernes pasado que pedirá al Consejo el reconocimiento de un Estado palestino. Según fuentes palestinas, la decisión de Abbas de seguir el camino más radical en la ONU (acudir directamente al Consejo de Seguridad) fue impulsada por la frustración ante la falta de avances con Israel y el malestar por la política de asentamientos de Israel.

Israel se opone enérgicamente al nacimiento de un Estado palestino por fuera de las negociaciones, y Estados Unidos advirtió que ejercerá su derecho a veto si el proyecto de Abbas llega al Consejo de Seguridad.

De producirse el bloqueo norteamericano por medio del veto (algo que Washington quiere evitar en plena "primavera árabe"), los palestinos acudirían a la Asamblea General para buscar el estatus de "Estado no miembro", ya que cuentan con el apoyo de una abrumadora mayoría entre los 193 miembros del organismo.

En su última reunión de gabinete antes de viajar a Nueva York, Netanyahu afirmó ayer que la iniciativa palestina "está destinada al fracaso" y confió en que el Consejo de Seguridad, en última instancia, vetará su eventual reconocimiento internacional.

"Al final, después de que se disipe el humo de todo lo que suceda en la ONU, los palestinos entrarán en razón, espero, abandonando estos movimientos para evitar negociaciones y volviendo a la mesa para conseguir la paz", dijo el premier. Además, afirmó que en Nueva York tendrá dos objetivos: "Aclarar que la petición palestina es un intento de evitar las negociaciones, y hablar en la Asamblea y mostrar nuestra verdad".

Tras ser rechazada por el partido palestino islamista Hamas, considerado una organización terrorista por Estados Unidos y la UE y opositor a Abbas, la demanda palestina también generó una confrontación entre el premier y el presidente israelí, Shimon Peres, que finalmente no viajará a Nueva York, por sentirse censurado por Netanyahu.

Histórico líder de la izquierda israelí, Peres era quien inicialmente iba a presentarse ante la Asamblea General. Sin embargo, a último momento renunció al viaje debido a sus diferencias con Netanyahu -símbolo de la derecha israelí-, que le expresó su oposición a que en su discurso mencionara la disposición de Israel de aceptar un acuerdo de paz basado en las fronteras del 1967, antecedente de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

El nuevo foco de conflicto entre palestinos e israelíes y el posible veto de Estados Unidos a las aspiraciones de la ANP intensificaron la preocupación de la Casa Blanca por una nueva ola de violencia en Medio Oriente, sacudido desde diciembre pasado por la "primavera árabe".

Con la incómoda objeción norteamericana al Estado palestino, Washington teme incentivar el extremismo en los países árabes y profundizar el aislamiento de Israel, que en las últimas semanas tuvo incidentes diplomáticos y sufrió el desgaste de sus relaciones con Egipto y Turquía, dos aliados regionales clave.

Cuando faltan 14 meses para las elecciones presidenciales, el reclamo de la ANP pone al presidente Barack Obama frente a un auténtico dilema, ya que el mandatario corre el riesgo de perder el apoyo del crucial voto judío.

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