Ofensiva de Al-Assad en un bastión rebelde

EE.UU. teme otra matanza en el país

BEIRUT.- Los bombardeos y combates entre las fuerzas leales al régimen sirio y los rebeldes se intensificaron ayer en la provincia de Homs, en el centro del país, y habrían dejado un saldo de varias decenas de muertos, según fuentes del opositor Ejército Sirio Libre (ESL).

Sami Kurdi, vocero del ESL, aseguró que los rebeldes tratan de "liberar" Homs, bajo control del ejército, que respondió con bombardeos aéreos y con artillería pesada en algunos barrios de la capital provincial. Kurdi señaló que también se registraron ataques en las localidades de Qusair, Rastan y Telbiseh, escenarios en los últimos días de bombardeos por parte del ejército.

La escalada de violencia no cede en Siria, donde murieron más de 14.000 personas desde marzo del año pasado, según datos de la oposición, pese a los esfuerzos del mediador internacional Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, para poner en marcha un plan de paz.

Annan solicitó ayer desde Ginebra que los observadores de las Naciones Unidas desplegados en Siria puedan acceder "inmediatamente" a la localidad de Al-Heffa, en la provincia de Latakia, donde, según el funcionario, el ejército desplegó morteros, helicópteros y tanques.

Por su parte, el gobierno norteamericano se sumó a la preocupación de Annan y alertó ayer sobre las posibles intenciones del régimen de Bashar al-Assad para perpetrar una nueva matanza en el país. "Estados Unidos expresa su profunda alarma por las informaciones que llegan desde el interior de Siria, relativas a que el régimen puede estar organizando otra masacre", dijo en Washington Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado.

Fuerzas del régimen impidieron la entrada en Al-Heffa de observadores de las Naciones Unidas, una medida que, según Nuland, "constituye otra violación del compromiso del régimen para cooperar con la misión de supervisión de la ONU en Siria".

En las últimas semanas, las tropas leales a Al-Assad realizaron varias matanzas que escandalizaron al mundo. La más sangrienta tuvo lugar en la localidad de Houla, donde los "shabeeha" (milicias del régimen) mataron a por lo menos 108 personas, la mayoría mujeres y niños.

Nuland recordó lo que denominó las "lecciones de Bosnia" y envió un mensaje contundente a los oficiales del ejército sirio: "La comunidad internacional tiene capacidad de saber, y lo hace, qué unidades fueron responsables de crímenes contra la humanidad, y tendrán que pagar por esas acciones".

Washington volvió a descartar una intervención militar similar a la que se realizó en Libia y abogó por continuar con las sanciones económicas al régimen. "La mejor acción es usar toda la presión económica y política que podamos para apartar de Al-Assad a aquellos que siguen obedeciendo sus órdenes", dijo Nuland.

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