Ni bien el oscuro personaje del gobierno de Insfrán, el inefable Antonio Pomelo Ferreira, tomó conocimiento de la nota publicada por un diario local, ordenó una censura total sobre el caso del ex juez de la dictadura, detenido bajo cargos de presunta pedofilia y trata de blancas.
No decir nada, parece ser la consigna para uno de los medios más poderosos de la provincia, y por efecto colateral para los demás, que subsisten gracias a la publicidad oficial.
El caso es de trascendencia regional, en primer lugar, por los escabrosos hechos que fundamentarían a la denuncia que impulsó la causa, y de gran impacto local, porque se mencionarían en la investigación, a otros abogados del foro local e incluso a otro ex juez. Curiosamente los presuntamente implicados tendrían aceitadas relaciones con funcionarios que ocupan la segunda línea del insfranismo. Por eso se especula, que Pomelo actuó rápidamente para sofocar la llama del escándalo mediático. De allí el silencio de radio extendido a todos los diarios impresos, radios, cables y paginas web.
El caso guarda relación con un conocido abogado de nuestra ciudad que fue detenido por efectivos policiales, en el marco de una investigación por pedofilia y trata de personas. El profesional del derecho se desempeñó como juez en nuestra provincia durante la última dictadura militar y es conocido en el medio por su vasta trayectoria como abogado.
La noticia de la detención del abogado –que corrió como reguero de pólvora en ámbitos forenses y tribunalicios- generó todo tipo de comentarios y muestras de estupor, dada la gravedad de los cargos imputados al profesional que tornarían inviable su excarcelación, al menos por el momento, indicaron las fuentes.
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