Ocho millones y medio de pesos se invertirán en escuelas de Olavarría

Gonzalo Bagú, director de Infraestructura de la DGEyC, aspira a construir el edificio del Jardín 919 y de la Secundaria 20, entre otros. Tiene en sus manos 256 millones de pesos de presupuesto.
A los 36 años, Gonzalo Bagú cumple seis en la función pública bonaerense. Llegó con Alberto Hernández al Instituto Cultural en tiempos de Felipe Solá. Y se quedó. Ahora que su padrino político parece haberse retirado de las primeras planas, él maneja un presupuesto de 256 millones de pesos en la Dirección de Infraestructura del Ministerio de Educación provincial. De Tandil hasta los 18 años, se reconvirtió olavarriense y no lo traumatiza el tránsito entre ciudades rivales. Parado en un lugar extraño y algo incómodo, llegó a un espacio estratégico sin provenir del sciolismo ni de La Cámpora. Lejos de la relación tirante de Hernández con José Eseverri, Bagú tiene diálogo fluido y un acercamiento que genera recelos. Dice saltar por sobre la pelea Scioli - Mariotto y defender directamente el proyecto nacional (buena salida para evitar hablar del conflicto) y aplaude a César Valicenti como diputado provincial. Aunque es obvio que ambos terminarán disputando los mismos espacios: el recambio y, fundamentalmente, el Partido Justicialista.

En una mañana calurosa y platense, EL POPULAR subió los dos pisos del edificio de calle 63 para llegar al despacho del Director de Infraestructura. Habló de política, de sus apetencias presentes y futuras, de Eseverri, del peronismo y de los 8,5 millones de pesos que este año se invertirán en Olavarría. Los 256 millones de presupuesto genuino se suman a los 110 que manejarán los consejos escolares y al "flujo de fondos nacionales con distintas fuentes de financiamiento de más de 500 millones de pesos". Números muy extensos para el común de los mortales.

En estos días, la ministra de Educación, Silvina Gvirtz -la hermana del productor de 6,7,8, la que reemplazó a Mario Oporto-, anunció "la primera etapa de 202 obras para toda la Provincia". Y en esa lista numerosa hay escuelas y jardines que podrán soñar con edificio en Olavarría. "Logramos destrabar el Jardín 919, que es un problema de hace muchos años, que funciona en una casa alquilada, sin las condiciones necesarias. La empresa ya trabaja en movimiento de suelo y lo vamos a seguir de cerca", comenzó Bagú. Además "tengo un compromiso personal con el Instituto de Educación Física para la ciudad y confío en que salga". Enumeró entonces "una preocupación muy grande con la Escuela Secundaria 11 de Pueblo Nuevo, que es muy importante para la ciudad y no hemos logrado que ninguna empresa tome la obra; entonces la relicitamos; está en marcha la primera etapa del Jardín 919 en Espigas; y la refacción en las escuelas Técnica y 76 del Barrio Jardín".

De todos modos, "Olavarría está en una buena situación edilicia: tenemos que luchar para que no se nos caigan edificios grandes como el Colegio Nacional y las escuelas periféricas que nos necesitan más que ninguna". Y agregó, ya al final: "Vamos a construir la Secundaria 20, un edificio nuevo, con fondos nacionales, una obra de 4 millones y medio de pesos. Es la de barrio Jardín", por la que un grupo de militantes justicialistas viene luchando desde hace años. Y "se va a licitar en la primera mitad" de 2012. Más de 8 millones y medio de pesos en total.

-Las deficiencias infraestructurales en los edificios escolares son un folklore inevitable en los comienzos de clases. ¿Han estado trabajando para que en marzo los pibes no entren y se les empiecen a caer los techos y se mueran de frío en invierno?

-Tenemos 9.000 edificios en la Provincia. 9 millones de metros cuadrados que mantener. Si tuviéramos problemas sólo en el 1 por ciento, son 90 escuelas con problemas edilicios. Es probable que haya 90 y vamos a lanzar un plan de ejecución y algunas van a estar solucionadas para marzo y otras para abril. Tenemos que trabajar con la comunidad, no para decir que el problema no existe, sino para solucionarlo. Tenemos el dinero, hay que tener pericia. En Olavarría no tenemos chicos que no asistan a la escuela porque no tienen lugar, tenemos escuelas que trabajan en un turno una y otra en otro. Pero sabemos que tenemos que seguir construyendo edificios. Ahora los problemas son puntuales. Que no implican el no dictado de clases. No estamos en situación de emergencia edilicia. Nosotros tenemos que reflotar el Instituto, por ejemplo, que no es que no funcione, sino que no lo hace en las condiciones que nosotros queremos.

-Usted ocupa un lugar clave en una cartera clave en una provincia con graves problemas sociales. Hay centenares de miles de adolescentes que son pobres, que viven en asentamientos, que no estudian ni trabajan porque tanto el sistema educativo como el mercado laboral le cierran las puertas. ¿Admite que hay un fracaso del peronismo en no dar respuestas a esta realidad y, en muchos casos, empeorarla?

-Toda la recomposición del país desde 2003 fue a partir del desastre de 2001. La sintonía fina apunta a nichos muy arraigados donde fue muy difícil entrar. Con coraje, valentía y políticas muy focalizadas se empieza a hacer. Ahora el peronismo tiene que dar cuenta de eso porque gobernó la Provincia en los últimos 30 años. Se está trabajando en eso fuertemente. En educación la línea es clarísima, vamos a construir edificios jardines y secundarias donde tenemos los sectores sociales más postergados.

-Pero usted sabe que la igualdad de oportunidades que tiene que conceder la escuela no se da desde el vamos. En Olavarría, que no tiene villas, la diferencia entre una escuela del centro y una de los arrabales sigue siendo notoria.

-Yo no creo que sea tan así, creo que se avanza con claridad, pero falta mucho todavía. El avance de la educación pública es abismal, hoy todas las escuelas están conectadas y los chicos trabajando con computadoras. Hay serios y constantes problemas de infraestructura, pero con un presupuesto que aumenta año tras año. Vamos a construir 110 jardines y 50 secundarios. La realidad nos lleva a una velocidad enorme, pero creo que la situación, lejos de agravarse, se está corrigiendo. Hay un Servicio Alimentario Escolar (SAE) que ya no trabaja en el asistencialismo del chico que si no come en la escuela en la casa no comía, sino con jornadas extendidas y para no volver a la casa se alimentan en la escuela. Ya no es existencial, sino una decisión pedagógica. Pasamos de 800.000 chicos en 2008 que iban a los comedores, si no no comían en la casa, a 390.000 a fines del año pasado. Y se va a seguir reduciendo.

-Pero eso no significa que el hambre haya disminuido, sino que comen en otro contexto.

-De todos los que hace cuatro años teníamos que contener en los comedores por necesidad, lo redujimos a la mitad. Los otros chicos siguen yendo a los comedores porque es una decisión pedagógica. No se está agravando la situación. Hay políticas clarísimas en este sentido.

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