Ocho interrogantes para 2012

Por Fernando Laborda

El próximo año no será electoral. Pero estará lleno de desafíos económicos y políticos para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

De cómo pueda resolver éste las demandas sociales sin generar mayores desequilibrios en las cuentas fiscales y de cómo pueda pilotear los conflictos con sectores como el sindicalismo y la prensa independiente, sin caer en más soluciones autoritarias, dependerá buena parte de la evolución del país durante 2012.

A continuación, algunas de las principales disyuntivas con que comenzará el nuevo año y un comentario sobre lo que podría esperarse.

1) ¿Se terminan las tasas chinas de crecimiento?

2011 concluirá con un crecimiento del PBI de aproximadamente el 9 por ciento. Sin embargo, todos los pronósticos indican que éste habrá sido el último año de crecimiento a tasas chinas. El nivel de mejora de la economía en 2012 dependerá mucho de las circunstancias internacionales, especialmente de la situación de Brasil, que se viene cerrando a las exportaciones argentinas en los últimos meses, y del precio de la tonelada de soja, que descendió casi un 20 por ciento desde su máximo alcanzado unos cuatro meses atrás.

2) ¿Cómo avanzará la negociación salarial?

El Gobierno Nacional aspira a que, en promedio, los incrementos salariales no superen en 2012 una banda que va del 18 al 20 por ciento. Pero las demandas gremiales pueden dar cuenta de que ese nivel sería el piso para la negociación.

Si nos guiamos por los dichos del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, los dirigentes sindicales deberían negociar con "la inflación del changuito del supermercado", que rondó el 25 por ciento este año.

El Gobierno podría contribuir a moderar los aumentos salariales, elevando el piso del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, lo que mejoraría el poder adquisitivo de los asalariados de clase media alta, pero parece difícil que las autoridades nacionales estén por ahora dispuestas a resignar recursos tributarios de fácil percepción.

3) ¿Cuál será el nivel de inflación real?

Buena parte del humor de la sociedad pasará por el nivel de inflación y por el resultado de una pugna distributiva que ya se ha instalado a partir de las demandas de aumentos salariales. Algunos economistas estiman que la inflación podría reducirse a partir de una previsible desaceleración del crecimiento económico. Sin embargo, el virtual fin de los subsidios a las tarifas de agua, luz y gas aumentará los costos empresariales y esto podría ser trasladado a los precios. La continuidad de la política monetaria expansiva dificultará también un descenso de la inflación.

4) ¿De qué manera paliará el Estado Nacional el rojo de sus cuentas?

En 2011, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner debió sumar reservas del Banco Central y aportes de la Anses para pagar los intereses de la deuda pública y paliar el déficit fiscal. El próximo año presenta el interrogante sobre qué nuevas cajas encontrará el Gobierno para hacer frente al rojo de sus cuentas. A menos que, rápidamente, negocie con los organismos internacionales de crédito y se asegure un financiamiento del que hoy carece.

5) ¿Qué va a pasar con el dólar?

En las últimas semanas, el mercado cambiario lució más tranquilo, en parte por la existencia de férreos controles que limitan la compra de divisas. El ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa entre marzo y abril, podría traer aún más tranquilidad. Sin embargo, mientras el público y los grandes inversores perciban, como actualmente, que el precio del dólar es barato en términos de la inflación real, la amenaza de una corrida cambiaria seguirá latente y los controles sólo provocarán una mayor brecha entre el mercado oficial y el paralelo.

Una devaluación del real y una caída del precio de los commodities agrícolas podrían empujar al dólar hacia arriba.

6) ¿Cuál será el futuro de Hugo Moyano y de la CGT?

Si hasta hace pocas semanas, muchos analistas creían que los días de Moyano al frente de la CGT estaban contados, hoy todo indica que continuará conduciendo la central sindical al menos hasta junio próximo, cuando se elija una nueva cúpula. El dirigente camionero podría tener apoyos suficientes para luchar por su reelección, algo que definitivamente será resistido por el Gobierno Nacional. En las negociaciones, hasta podría pesar la situación judicial de Moyano. No debe descartarse que el kirchnerismo intente fracturar a la CGT, como ya lo hizo el menemismo cuando le tocó gobernar, si el moyanismo consigue los respaldos gremiales para seguir liderando la central sindical.

7) ¿Cuáles serán los nuevos "enemigos" del Gobierno?

Todo indica que, al margen de la disputa con Moyano, la administración cristinista continuará sus embates contra la prensa independiente. El Gobierno aspira a quedarse en el mediano plazo con la empresa Papel Prensa y sueña con el desguace del Grupo Clarín.

Todo indica que redoblará su presión sobre los medios de comunicación que lo critican, aunque esto le reporte una creciente caída de su imagen en el mundo y cada vez más comparaciones con el régimen de Hugo Chávez

, como lo demuestran los recientes editoriales de El País, de Madrid, y O Estado do Sao Paulo.

Claro que cuando los gobernantes se acostumbran a acumular poder a partir de la construcción permanente de enemigos, siempre pueden aparecer nuevos adversarios, en especial entre los sectores empresariales y en el propio gobierno bonaerense de Daniel Scioli, a quien se ve como el principal rival del kirchnerismo en la carrera presidencial hacia 2015.

8) ¿Cómo evolucionará la imagen de Cristina y de su gobierno en 2012?

El fin de los subsidios y el probable descenso del poder adquisitivo de muchas familias, la inflación y la inseguridad son cuestiones que podrían minar la imagen de la Presidenta y su gobierno. Sin embargo, el elevado colchón de imagen positiva que ostenta la jefa del Estado, cercana al 65 por ciento, debería impedir que cualquier caída sea muy dramática. El balance de 2012 sería determinante para dilucidar si la primera mandataria apuesta a una reforma constitucional para habilitar una segunda reelección consecutiva, aunque los tiempos siempre podrían acortarse.

Lo cierto es que gran parte de la suerte de Cristina Fernández de Kirchner en el nuevo año dependerá más de sus aciertos, errores y excesos, así como de sus relaciones con los distintos sectores del oficialismo, antes que de los movimie

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