En efecto, el 84.56 por ciento de los votantes reconoció que tiene miedo de sufrir un robo en nuestra ciudad, mientras que sólo el 15.44 por ciento contestó que "no". ¿Por qué las estadísticas oficiales no reflejan esta percepción social casi generalizada?
De hecho, el resultado de la encuesta semanal de DEMOCRACIA, que se publica en www.diariodemocracia.com, no hace otra cosa que trazar también un panorama muy distinto del que reconocen las autoridades policiales locales.
Allí, más de ocho de cada diez participantes en el sondeo (el 84.56 por ciento) admitió que "teme ser víctima de un robo en Junín", mientras que sólo el 15.44 por ciento restante contestó que "no" a la pregunta "¿Teme ser víctima de un robo en Junín?". En total, votaron 272 vecinos: 230 contestaron afirmativamente, y 42, por la negativa.
La misma pregunta realizada por este diario a sus lectores en octubre de 2010 arrojó un resultado parecido, pero que evidencia un leve aumento de la percepción que tienen los juninenses sobre el delito: en aquella oportunidad, el 75% admitió que teme ser víctima de un robo.
Algo falla...
Entonces, a qué atribuir esta disonancia entre la percepción que explicitan las autoridades policiales y la "voz de la calle".
En principio, a que la desconfianza en la Policía, pero también en la Justicia (ante la sucesión de ilícitos, donde rara vez se encuentra y se juzga a los delincuentes) ha provocado que la gente no haga la correspondiente denuncia en la sede policial, mostrando un desánimo que, si bien es lógico y hasta entendible, no contribuye a mejorar la situación del delito, ya que la mayoría de las políticas oficiales se realizan en base a las estadísticas oficiales.
Según la Policía, en nuestra ciudad el delito no ha aumentado y se mantiene en un promedio de 60 hechos prevenibles por mes, aunque sí admiten que las modalidades van cambiando y que, debido a ello, es preciso buscar nuevas estrategias y formas de prevenir la inseguridad.
Las redes sociales
Pero basta que alguien "denuncie" en una red social, como pueden ser Facebook o Twitter, que ha sido víctima de un ilícito, para que casi inmediatamente surjan comentarios en la misma línea de "amigos", "contactos" o vecinos, donde dan cuenta que también han sufrido un robo.
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