Pronosticó un crecimiento de 1,2% en 2010 para la eurozona; los mercados reaccionaron en alza
Después de la recesión más grave desde la Segunda Guerra Mundial, la actividad económica debería crecer 3,2% del producto bruto interno (PBI) en Estados Unidos en 2010 y 2011, mientras que en Japón será de 3 y 2% respectivamente, indicó en su informe semestral la organización con sede en París, que reúne a las 31 naciones más ricas del planeta.
A juicio de la OCDE, esta coyuntura "relativamente prometedora" se apoya "en el dinamismo del crecimiento de los países emergentes", sobre todo en Asia. También es optimista con respecto a México y Chile, los dos únicos miembros latinoamericanos de esa organización.
Su pronostico, en cambio, es mucho más prudente para los 16 países de la zona euro, donde espera un crecimiento de 1,2% en 2010. Esa cifra, con todo, representa una revisión del alza con respecto a su estimación inicial de 0,9%, realizada en noviembre. Para 2011, el informe anuncia un crecimiento de 1,8%.
"Una recuperación gradual está en marcha, alentada por políticas de estímulo económico, una reactivación del intercambio mundial y un mejoramiento de las condiciones financieras, a pesar de los recientes episodios de volatilidad de los mercados financieros", dice el informe.
El optimismo de la OCDE ejerció un efecto saludable sobre los mercados. Después del derrumbe del martes, Fráncfort progresó ayer 1,55%, París ganó 2,32%, Londres 1,97%, Madrid terminó con una alza de 0,42% y la Bolsa de Milán cerró con una ganancia de 2,15%. Las previsiones decepcionantes para Europa volvieron a debilitar el euro, que descendió a 1,2238 dólares. Se acercó nuevamente así a un mínimo en cuatro años.
Esas buenas noticias no alcanzan para descartar "los riesgos que acechan la reactivación mundial". Los peligros son "más elevados actualmente, debido a la inestabilidad de los mercados de la deuda soberana", advirtió Padoan. A su juicio, el debate sobre el buen momento para salir de la crisis ha concluido: "Es necesario comenzar ya mismo a suprimir las medidas excepcionales de apoyo presupuestario" e "implementar rápidamente programas de ajuste estructural", insistió.
"La crisis de la deuda soberana ha puesto de manifiesto la necesidad de que la zona euro refuerce en forma consistente su arquitectura institucional y operacional, a fin de disipar dudas sobre la viabilidad a largo plazo de la unión monetaria", subraya el informe. Al final, la zona euro deberá dotarse "de una unión presupuestaria de hecho", insiste Padoan.
Los 16 países de la eurozona lanzaron costosos programas de estímulo para sacar a sus economías de la recesión provocada por la crisis de 2008. Dos años después, esas medidas han obligado a los gobiernos del eurogrupo a lanzar rigurosas medidas de austeridad a fin de no perder el tren de la reactivación, calmar la inquietud de los mercados financieros y estabilizar la moneda única europea.
La crisis de Grecia contribuyó a aumentar la inquietud de los mercados sobre la solvencia de otros miembros del bloque, como España y Portugal.
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