El intendente Pablo Bruera y la titular de la fundación Confianza Pública, Graciela Ocaña (foto), firmaron ayer un convenio para que esta entidad controle el desempeño de las empresas prestadoras de servicios públicos.
Hubo elogios, aplausos y demás. Pero cuando se apagaron las luces, uno de los colaboradores directos de la ex ministra de Salud se preocupó en aclarar que de ninguna manera esto significa un acercamiento político entre ella y el jefe comunal platense. "La relación es estrictamente técnica", reforzó.
"No estamos hablando de política y no la quiero comprometer a Graciela", dijo luego Bruera.
Se espera que los servicios tengan, a partir de ahora, un control más estricto.


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