A horas del noveno aniversario de la voladura de la compuerta en la laguna de San Luis, el diputado Ricardo Lissalde solicitó obras de regulación y retención de aguas para que sean utilizadas en épocas de sequía.
Mauricio Iglesias, Presidente de Club de Pesca Las Acollaradas, ve como muy positiva la iniciativa para solicitar éste tipo de obras. Afirmó que “es necesario hacer obras de regulación de agua; es importante manejar el agua porque ha quedado demostrado que ante los ciclos de inundaciones y sequías, donde claramente son los períodos de seca los que presentan mayor perjuicio para el sector agrícola-ganadero”.
Por su parte, el legislador justicialista manifestó que las pérdidas “provocadas por las inundaciones (han) significado una gran presión para las autoridades que han tenido que salir a realizar obras de urgencia” para desagotar rápidamente los campos. Esa misma rapidez, expuso Lissalde, “ha ido en detrimento de la realización de obras con la debida planificación en la que se hubiere tenido en cuenta la necesidad de realizar en forma simultánea obras para retener los caudales de agua en épocas de sequía, efectuando así un manejo inteligente de este vital recurso”.
Iglesias coincide con lo expuesto al afirmar que “nos apresuramos a tener canales para desagotar las inundaciones, que son las que tenemos más presentes en el inconsciente; pero también es necesario entender que en los períodos largos de seca, el agua pasa a cumplir un rol fundamental para mejorar la producción”.
En concordancia, durante el recién inaugurado período legislativo, el Gobernador Daniel Scioli recordó que “gracias a las inversiones nacionales, continúan las obras del Plan Maestro del Río Salado”. La Mañana consultó los movimientos del expediente de la obra de regulación de San Luis, y pudo constatar que circula en los ámbitos administrativos en un promedio de dos oficinas por mes, produciéndose el último el 14 de marzo, por el que ya fue recepcionado en la Dirección Provincial de Asuntos Técnicos y Jurídicos.
El naturalista argentino Florentino Ameghino presentó trabajos pioneros en la necesidad de sostener reservorios de agua para las sequías que, cíclicamente, azotaron la provincia. Iglesias lo recuerda y lo ha llevado a los diálogos con los organismos de Hidráulica al momento de tramitar la obra. Transmite que “acá se ha hablado específicamente sobre las obras que se han realizado durante las décadas de 1980/90 producto de la gran inundación que hubo, con la canalización consecuente que se hizo en manera apresurada para salvar a alguna ciudad de una inundación, sin que posteriormente se hayan revisado o contemplado arreglos, de forma que esas mismas obras hayan llevado a los productores a temer, que ante una nueva inundación, esa masa de agua pueda volver a Bolívar”.
En los organismos provinciales “se nos explicó –observa Iglesias- que el proceso de canalización que se efectuó, hoy se ha mejorado, manejando sistemas distintos, por lo que se puede derivar agua de un canal a otro” y así manipular los distintos niveles.
Según el presidente de San Luis, en la provincia “son conscientes de la preocupación, y forma parte del Plan Maestro de la Cuenca del Salado, por lo que está contemplado contener reservorios de agua atendiendo a la importancia de los humedales en el manejo del recurso hídrico”.
Más allá de bellas palabras, Iglesias ejemplifica con sistemas de regulación cercanos a nuestro distrito. “Sin ir muy lejos Junín tiene la laguna El Carpincho, que tiene sus propias compuertas, prácticamente en el nacimiento del Salado. También existe en laguna de Lobos, en el dique Saldugaray en Sierra de la Ventana, y muy cerca nuestro la laguna de Blanca Grande, donde justamente, en el mismo momento que nosotros teníamos conflictos, ellos también lo tuvieron con los productores, por lo que acordaron manejar un nivel de la laguna”. Agrega que allí “durante los últimos cinco años fueron los mismos productores los que solicitaron les eleven la cota a la laguna”, de forma que “el reservorio en época de seca demuestra que es determinante para administrar humedad y mejorar la productividad; todavía no se ha inventado algo para producir sin agua, por lo que tener agua, poder manejarla y usarla de manera consciente –dejarla correr en épocas de excesos y retenerla en ceca- hace que mejore la producción”.
Nueve años sin San Luis
A días del noveno aniversario de la voladura de la compuerta en San Luis, Mauricio Iglesias se ha convertido en un especialista en el seguimiento de los pasos administrativo-burocráticos de los órganos. Consultado por el estado actual del expediente afirma con entusiasmo que “está, no lo hace con los tiempos que uno quisiera. Son nueve años en los que casi nos ha llevado a la destrucción de toda la infraestructura de la laguna por la lógica falta de mantenimiento por fondos insuficientes, pero tenemos toda la esperanza que nuestro proyecto se logre”.
Efectuando un seguimiento constante de la situación, anuncia una comunicación reciente con el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), “que es el que hizo la audiencia pública en Bolívar durante el mes de octubre, y me dijeron que están para expedirse a favor de la obra porque entienden que es importante, que no va a perjudicar a nadie, y que después queda en manos de la Dirección Provincial de Hidráulica para que firme el contrato con la empresa ganadora de la licitación”. Ello implica que “ya ha quedado claro que no hay motivos ni técnicos ni reales para establecer que la obra perjudique a alguien, y justamente esa ha sido una de nuestras premisas, como también las del Municipio y la Provincia”.
Ansiosos por la inauguración
En cuanto a las ideas para llevar a cabo luego de la concreción de la obra, las ideas “son muchas, porque se pretende recuperar rápidamente la vida acuática a través de la acuicultura, que consiste en sembrar peces. Lo más importante para nosotros es la vida social de la laguna, concretando el balneario; impulsando la navegación a vela, creando una escuela de navegación optimist para los chicos; desarrollar deportes náuticos en verano, y toda la actividad que se desarrollaron habitualmente con las instituciones locales que hicieron de la laguna un lugar de acampamiento, junto con las escapadas de fin de semana familiares”, finalizó Iglesias.
Cuenca del Salado, Vallimanca-Las Flores
Según ha considerado el organismo administrador de la Cuenca del Salado, el Arroyo Vallimanca-Las Flores es una de las subáreas en las que se ha dividido el amplio espacio geográfico.
Establece que el Arroyo Vallimanca/Saladillo “ocupa la mitad norte del valle”, el que se ha cubierto de arena producto de la erosión eólica en un tiempo caracterizado por la aridez de nuestro paisaje. Actualmente, el lecho “consiste de un denso y complejo mosaico de dunas parabólicas con crestas fuertemente curvadas y largos brazos”. Las pendientes de la zona tienen origen en la existencia pasada de un río mucho más grande, el que se fue reduciendo por los depósitos eólicos.
La gran diferencia en el ancho de los ríos Vallimanca y Saladillo pueden obedecer a que tuvieron orígenes diferentes.
De la resultante de ese amplio valle es que las crecientes del Vallimanca produzcan inundaciones de larga duración.
Es de destacar el valor ecológico que tiene la cuenca para la provincia, destacándose la diversidad de hábitats y especies y la gran importancia que tiene como humedal.


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