Las obras públicas vecinales rinden examen

Análisis.
La realización del censo 2010 será un examen para el Gobierno: permitirá medir indirectamente el impacto de las medidas que viene adoptando José Alperovich en sus siete años de mandato, que se caracterizaron en especial por la ejecución de obras públicas vecinales (pavimento, provisión de agua potable domiciliaria y de iluminación en las calles, instalación de cloacas y un acotado listado de otros emprendimientos casi municipales).

Estas realizaciones han permitido saldar una vieja deuda con los sectores más relegados y muchas veces olvidados de la sociedad, y han garantizado una base de sustento electoral importante. Sin embargo, ahora se podrá determinar cuánto impactaron en elevar la calidad de vida de los ciudadanos beneficiados.

Si las respuestas al interrogatorio censal no registran variaciones sensibles respecto de cómo estaban esos sectores antes de Alperovich (el anterior relevamiento fue en 2001), se debería encender a toda potencia una luz roja sobre lo actuado en este tiempo de bonanza económica, donde -tal como le gusta decir al gobernador- se hizo más que nunca antes en la historia tucumana. Si, por el contrario, se verifican cambios sustanciales, se podrá presentar ese guarismo como un logro. En tanto, el elector que pagó con su voto, en gratitud, el pavimento o el agua, ahora comenzó a exigir otras cosas para mantener fidelidad en el cuarto oscuro.

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