Obras públicas que tardaron o no llegaron

El intendente prometió en 2007 que se utilizarían 200 millones de pesos al año para realizarlas. Nunca se alcanzó esa cifra.

Entre las principales propuestas que Daniel Giacomino hizo durante la campaña electoral que luego lo depositaría en el Palacio 6 de julio, figuraba la de obras públicas. Una deuda pendiente de las anteriores gestiones, que llevó a la ciudad a un atraso decimonónico en materia de infraestructura.

Para ello aseguró que utilizaría 200 millones de pesos anuales del presupuesto municipal, para sumar 800 millones en obra pública en los cuatro años. La consulta oficial para obtener los datos al respecto no fue respondida. Sin embargo, en el sitio web del municipio se pueden encontrar los balances presupuestarios de los tres primeros años de la gestión.

Del análisis de los gastos efectivamente ejecutados y pagados en cada ejercicio, se desprenden las siguientes cifras:

2008: se ejecutaron 65.543.608 pesos, de los 163.857.269 pesos previstos en el presupuesto. O sea, 40 por ciento.

2009: se gastaron 118.291.882 pesos de los 450.506.716 pesos previstos a comienzos de año: 26 por ciento.

2010: se utilizaron 157.061.845 pesos de los 459.689.725 presupuestados: 34 por ciento.

¿Qué sucedió? La gran apuesta del intendente –al convertirse en “soldado de Cristina”– tenía que ver con la llegada de fondos de la Nación, a través de distintos programas. Sin embargo, la alianza incondicional con el Gobierno central no dio sus frutos y la ayuda llegó en cuentagotas.

Como se reflejó en nuestra edición del 19 de septiembre de 2010 (“La ayuda K no se nota”), en 2009 se previó un paquete de asistencia por casi 310 millones de pesos de la Nación, de los cuales finalmente llegaron 13,5 millones. Y en 2010, sobre un total de 330 millones de pesos que debían llegar para obras, hasta septiembre se contabilizaban 18 millones de pesos (5,4 por ciento), aunque al final habrían sido casi 90 millones.

La “trampita”. No sólo esta gestión, sino también las anteriores, incluye en el rubro “obras públicas” el gasto del “personal afectado al plan de trabajo público”. Es decir, de los empleados municipales que trabajan en esta área. Aducen que debe ser incluido como tal ya que, de tercerizarse, dicho costo figuraría como parte de la obra pública (mano de obra incluida en el presupuesto).

Pero incluso con ese cálculo no se hubieran superado los 200 millones en 2008, cuando ese rubro implicó 79 millones de pesos. Sí se hubieran sobrepasado en 2009, cuando esos sueldos fueron de 90 millones, y en 2010, cuando ascendieron a 126 millones (lo que marca, también, lo que aumentó de un año a otro el gasto de personal).

De paso, esta forma de calcular también ayuda a bajar de manera ficticia el gasto general por personal, al excluirse a estos trabajadores del porcentaje total. Sin embargo, en la práctica, se trata de empleados municipales de planta, que reciben bastantes más beneficios que el albañil que trabaja para una constructora privada.

Nada cambió tampoco respecto de las gestiones anteriores: si se tuvieran en cuenta sólo los ingresos genuinos del municipio –sin aportes provinciales o nacionales, o sin la coparticipación– apenas alcanzaría lo recaudado para pagar los sueldos del personal.

Comentá la nota