Obras, marketing político y polémica

Como en 2007, Schiaretti y De la Sota tomaron la decisión de atar sus futuros políticos. Así, se mezclará la publicidad oficial con la campaña. Julián Cañas.

SDLq Mientras las obras se vean, las polémicas son sólo para los periodistas”. Es una frase que se le atribuye en la intimidad a José Manuel de la Sota, cuando se armó algún revuelo por el costo de algunas de las obras más emblemáticas de sus dos gestiones.

Su sucesor y ahora principal impulsor de la candidatura de De la Sota, Juan Schiaretti, apela al mismo argumento, cuando en los últimos días se debatió el costo/la utilidad de las obras que el gobernador inaugura en plena campaña electoral.

El Centro Cívico, el Faro del Bicentenario, la prolongación del bulevar Chacabuco y el parque temático Las Tejas (que incluyeron la demolición en tiempo récord de la Casa de las Tejas) y la ampliación del estadio mundialista de fútbol son el centro del marketing político del oficialismo, que intentará retener el poder en los comicios provinciales del 7 de agosto.

Estas obras tienen un costo de alrededor de 600 millones de pesos. Algunas fueron habilitadas y se hicieron a un ritmo febril.

Como los plazos son exiguos, otras se inaugurarán por etapas durante la campaña, para tratar de alimentar las chances electorales del candidato peronista.

Propia de toda época preelectoral, la polémica está servida. Se abrió un debate sobre si las realizaciones le cambian en algo la vida a los habitantes de la Capital o son herramientas publicitarias para “vender” mejor la gestión de Schiaretti.

Desde la oposición, con argumentos cargados de tufillo electoral, se cuestiona y se afirma que con esos fondos públicos se podrían haber construido más de tres mil viviendas destinadas a la clase media

Más allá de las polémicas, en el peronismo admiten que la estrategia electoral para la ciudad de Córdoba tendrá como figura central a Schiaretti cortando cintas.

No es un dato menor que la Capital sea el territorio donde De la Sota tiene el menor porcentaje de intención de voto

En la última semana, en los muros y carteleras publicitarias callejeras de la Capital, se mezclaron los avisos del Gobierno provincial que aludían a las últimas inauguraciones, con los primeros afiches de campaña de De la Sota como candidato a gobernador.

En los próximos dos meses, los capitalinos serán destinatarios de una agresiva campaña publicitaria tanto del Gobierno como del candidato peronista. No será fácil separar lo público de la campaña.

No es pura casualidad, si no producto de una estudiada estrategia electoral. Como en 2007, Schiaretti y De la Sota tomaron la decisión de atar sus futuros políticos, intercambiando roles. Ahora, el gobernador habilita obras, mientras que el candidato pregonará la continuidad de la gestión peronista.

Una fórmula repetida, que cuatro años atrás dio al peronismo un ajustado triunfo sobre Luis Juez.

Comentá la nota