Las obras de las cooperativas en el ex Instituto Alvear

Las obras de las cooperativas en el ex Instituto Alvear
Asfalto, alumbrado externo, nueva red de agua, refacción total de la pileta y canchas con un presupuesto sub-ejecutado. Las razones por las cuales la semana pasada siete cooperativas pidieron a la UNLu que las siga gestionando.
Luego de disputas entre el Municipio, sectores partidarios del Partido Justicialista y la Universidad Nacional de Luján, las cooperativas locales de Argentina Trabaja quedaron en manos de la casa de altos estudios, quien se conformó como unidad ejecutora. El respaldo más fuerte a esa determinación tomada a fines del año pasado, radicaba en la presentación de un proyecto integral para reparar, poner en valor y reinaugurar parte del ex Instituto de Menores Ángel T. de Alvear con el fin de desplegar allí un polo social, deportivo y tecnológico con fuerte participación de las carreras de la UNLu. Como informó este medio, a ello ahora se suma la propuesta de un colegio agrotécnico pre-universitario que además fusione las actividades de Ruca Hueney.

Desde entonces, la aplicación en ese predio del programa impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social de Nación sufrió altibajos, propios de un control que si bien está en manos de la UNLu, se mueve al compás del clima político interno de la casa de altos estudios.

Fue por ello que a mitad de año, con la intención presunta de mejorar los niveles de presentismo y ordenar las cuentas del programa se nombró a dos administradores y corrió riesgo la continuidad del programa bajo las condiciones mencionadas. Pero nada se modificó y las tareas continuaron.

La semana pasada, ante un nuevo rumor de posibles cambios en la conducción, los cooperativistas se acercaron a la sesión del Consejo Superior de la UNLu y pidieron gestiones urgentes para asegurar la continuidad del plan tal como se aplica ahora por el término de un año más. “En estos nueve meses de trabajo las cooperativas que representamos (más de trescientos compañeros) hemos podido desarrollar nuestras tareas en un ámbito de trabajo digno, con resultados que están a la vista de todos quienes puedan ir al Instituto Alvear y a los sitios en los que intervinimos (salón de usos múltiples del jardín de la Universidad, viviendas, escuelas, centros comunitarios, etc.)”, expresaban por escrito las cooperativas Evita Vive, Patria o Muerte, Belgrano, Juana Azurduy, San Martín, Rodolfo Walsh y Alfredo Palacios.

Este medio respondió a esa invitación y a fines de la semana pasada recorrió las instalaciones del amplio predio del barrio Los Laureles.

OBRAS Y GASTOS

El presupuesto para la puesta en valor de los aspectos externos de los edificios y parte del abandono interno es de 5 millones de pesos, que serían habilitados por el Ministerio de Alicia Kirchner en dos partes iguales. Hasta el momento se llevan gastados alrededor de 2 millones.

El asfalto interno se remodeló a nuevo con un gasto de 320.000 pesos. Eso permitió comprar el asfalto negro y ahorrar 70 mil pesos en comparación con lo presupuestado por la Cooperativa Eléctrica de Luján y más de 100 mil pesos si se tomaba como referencia el valor que estimó la empresa Chediack.

Se refaccionó la red de agua, a contramano de ciertas recomendaciones de arquitectos enviados por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, quien entre otras observaciones consideraron que un histórico tanque podía estar torcido y lo más conveniente era voltearlo.

Hoy, la Unidad Ejecutora de la UNLu tiene al tanque como punto de partida de la distribución de unos 4 kilómetros de flamante red de agua. “Es un trabajo que permitiría, en caso de necesitarse, darle agua al barrio lindante”, aseguró un ingeniero a EL CIVISMO.

En esa obra se llevan gastados 270.000 pesos, dentro de los cuales se contabilizan 20 mil pesos para un técnico que realizó parte de las tareas. Los cooperativistas se dedicaron casi en exclusiva a hacer los kilómetros de zanjeo.

También se está trabajando en la refacción y ampliación de la red de alumbrado, con la colocación de decenas de columnas y luminarias, pero además incluyendo un cableado que permitirá iluminar la pileta y las canchas de fútbol y básquet, ubicadas detrás de los edificios principales del ex Instituto.

Esta obra demandará unos 220.000 pesos en los que se incluye la mano de obra de un técnico. Los cooperativistas realizan zanjeo, pintado de las columnas y colocación de artefactos.

La otra obra en marcha es la reparación y puesta en valor de la amplia pileta de natación y piso de la cancha de básquet. Para ello se destinarán unos 300.000 pesos.

La obra técnica y suministro de artefactos para la pileta está a cargo de la empresa Otra Pileta S.R.L. Además se subcontrató a la Cooperativa Eléctrica para la realización del hormigón que sostiene a la estructura de la piscina. Una vez terminada la parte constructiva, los cooperativistas se encargarán de la pintura y los detalles.

Se estima que, en general, se utilizaron 200 mil pesos para equipamiento: herramientas de mano, hidrolavadora, materiales y otros elementos necesarios para la labor diaria. En ese aspecto, un cambio en la organización generó una notable conservación de los materiales y herramientas: un cooperativista controla ingresos y egresos mediante planillas diarias. “Es un perro de caza”, dicen los propios cooperativistas.

La otra tarea constante es el mantenimiento de los extensos espacios verdes, donde el corte de pasto es continuo ya que cualquier demora cambia el aspecto del lugar. Por eso es que, con esa sencilla labor, los patios centrales del ex Instituto lucen flamantes.

Con los mismos fondos del programa las cooperativas salen a realizar tareas a diferentes establecimientos escolares. Pintaron escuelas, jardines de infantes y también trabajan en la construcción de un salón de usos múltiples en el Jardín de Infantes de la UNLu, vecino del ex Instituto de Menores.

Sin embargo, en esa construcción hay gastos que son observados. Se habrían presupuestado unos 400 mil pesos avalados por un presidente de cooperativa quien tendría registrado ausencias a su sitio de tareas durante al menos dos meses. Serán los administradores de la UNLu los que deberán explicar a sus autoridades cómo avalaron esos gastos.

Con gran parte de las tareas realizadas y el resto en ejecución, la nueva disputa estaría centrada en la inauguración de las mismas. Desde el Ministerio de Desarrollo Social de Nación dejaron entrever su intención de cortar cintas a mediados de noviembre, con la presencia de autoridades de esa cartera. Los cooperativistas quieren realizar ese simbólico acto a fines del corriente mes, como señal clara de que pretenden continuar bajo la órbita de la UNLu por un año más, sin ser sujetos a tironeos políticos.

También subyace la pelea de fondo por el control de las cooperativas. Los contratos actuales vencen a fin de mes y Luis Nóbili (funcionario del Ministerio de Desarrollo Social) sugirió un cambio de mando a manos de la Universidad de La Matanza.

Sin embargo, los hechos de la semana pasada y las noticias sobre las tareas en el ex Instituto reforzaron en los consejeros de la UNLu y en dirigentes políticos el respaldo a las condiciones actuales.

Sutiles ahorros

Desde la UNLu afirman que los padrones locales de beneficiarios de Argentina Trabaja sufrieron una depuración. Hubo unas 150 personas que no fueron dadas de baja –porque eso debe realizarlo el cooperativista si consigue empleo- pero dejaron de asistir y por ende cobrar. El ahorro es fácil de estimar si se considera un ingreso mensual per cápita de alrededor de 2.000 pesos.

Por otra parte, la SENAF compra agua mineral para todos los edificios de su incumbencia. Y programaba hacer lo mismo en el ex Instituto Alvear. Sin embargo, a partir de la obra de instalación de una nueva red de agua se analizó el líquido de los pozos y arrojó resultados óptimos. En Luján la SENAF no compra el agua.

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