La construcción de la vía alternativa se inició en 2010. Debía terminars en diez meses, pero sigue a medias. Denominada avenida interurbana, es solo una calle de 6 kilómetros sin señalización ni iluminación.
La ejecución de este proyecto fue adjudicada a la UTE integrada por las empresas salteñas Ingeniería Medina y Moncho Construcciones, la misma que ganó la licitación de las obras en la ruta provincial 54, por casi $525 millones, con recursos del Fondo de Reparación Histórica.
La obra de la avenida Mosconi-
Tartagal fue presupuestada en 2010 en $27 millones y debía estar concluida en diez meses. Pasó mucho más que ese tiempo, la obra nunca fue finalizada y en el cierre de 2012 se cobró dos vidas inocentes, las de Celeste (de 3 años) y Jeremías (de tan solo 5 meses), quienes en la tarde del 29 de diciembre pasado iban con sus respectivas madres y fueron atropellados por un motociclista borracho.
Si bien el daño producido es irreparable, a quienes residen en los barrios aledaños a esa nueva vía de comunicación entre Tartagal y Mosconi -que se ideó “para evitar accidentes y preservar la vida de los vecinos”, según expresó el gobernador cuando anunció la obra durante la Expo Mosconi 2009- solo les queda rezar para que la obra se concluya, se señalice y se ilumine como estaba en el proyecto original.
Solo buenas intenciones
La avenida entre Tartagal y Mosconi parte de la plaza de esta última localidad, se extiende hacia el norte por la Avenida Juan XXIII y llega hasta el barrio Néstor Kirchner en el acceso sur de Tartagal.
En la primera semana de noviembre, con la primera lluvia torrencial de verano, la obra comenzó a mostrar sus falencias. Los barrios San Francisco, Fátima, La Merced y Gemes de Mosconi quedaron inundados y 20 familias debieron ser evacuadas en el complejo de la localidad.
Pasó que las alcantarillas quedaron taponadas de lodo, piedra y ramas, y no lograron derivar los grandes volúmenes de agua provenientes de las serranías del oeste. Las consecuencias del deficiente desage se hicieron sentir en otros sectores aledaños a la ruta nacional 34, donde terminaron anegados un predio de Gendarmería Nacional y fincas vecinas.
Dentro del trazado de la avenida se construyeron dos alcantarillas sobre los arroyos Lomitas y Gritón. Allí ya se produjeron profundos socavones que obligaron a importantes movimientos de suelo para proteger esas estructuras que no tienen ni un año de construidas.
Lo más preocupante, sin embargo, es la falta de seguridad para una nueva arteria utilizada por quienes buscan evitar el trayecto Mosconi-
Tartagal de la ruta nacional 34, uno de los tramos más peligrosos por la gran cantidad de camiones, ómnibus de larga distancia, trafics y camionetas de las empresas de la zona.
Desde el momento en que finalizó la pavimentación de los 6 kilómetros y quedaron habilitados los dos puentes sobre los arroyos Lomitas y El Gritón, vecinos de los barrios del oeste de Tartagal y Mosconi empezaron a utilizar esa arteria. Si bien en el llamado a licitación se la denominó “avenida”, se trata solo de una calle que no cuenta con dos manos ni platabanda central. La gente comenzó a usarla con más frecuencia desde el día en que las constructoras se marcharon y levantaron los obradores.


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