Establecidos en municipalidades medianas a chicas, los jefes comunales de la zona apuestan a la conexión física para impulsar el desarrollo local, sin perder de vista la integración al comercio internacional a través del corredor bioceánico.
Los 4 intendentes directamente involucrados se mostraron humildes cuando, desde época, se les consultó sobre sus presupuestos, pero adelantaron que la inversión en la mega-obra está más que justificada si se tiene en cuenta lo que significa para la región.
Dionisio Scarpín, de Avellaneda señaló que las obras de infraestructura proyectadas para la región pueden nivelar un poco la situación de asimetría que tiene el NEA; respecto de la región central del país.
Su definición coloquial respecto a que “obras son amores”, se completó con la idea de que “invertir en infraestructura es posibilitar el desarrollo de una región”.
Scarpín agregó que “la conexión física es necesaria para integrar la zona Norte santafesina al Sur de Corrientes, de allí al MERCOSUR y al mundo a través del acceso a un corredor bioceánico”.
Su colega de Reconquista, Jacinto Speranza, tras destacar la voluntad política de los gobernadores, avanzó con la idea de que una “inversión de 100 millones de dólares anuales por provincia tendrá un importante beneficio para los municipios”.
También afirmó que para concretar la obra se puede apelar a la convergencia de capitales privados y estatales, porque la magnitud del emprendimiento sería atractivo para los inversores internacionales.
Destacó Scarpín que, una vez finalizada, la obra “posibilitará el acceso a más inversión privada para productores, comerciantes, industriales de la región; lo que se traducirá en más generación de riqueza para la zona”.
Ignacio Osella, de Goya, resaltó la capacidad movilizadora de la industria de la construcción, a la vez indicó que, la conexión física “posibilitará aumentar el intercambio comercial y el acceso a tecnología de producción agropecuaria más avanzada para los productores del Sur correntino”.
Señaló que el puente abrirá las puertas de Brasil y Chile, así como una llegada al Sudeste asiático desde el MERCOSUR”.
Hugo Perrotta de Lavalle, elogió “la posibilidad un mayor intercambio”, a la vez que se alegró con la llegada “de obras complementarias como la defensa costera de su pueblo en 40 años perdió una porción importante de terrenos por la erosión”.


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