La energía se generaría en la central térmica que la firma Capex tiene en el yacimiento Agua del Cajón para abastecer la isla 132, un nuevo barrio de Cipolletti y la restante ciudad rionegrina.
La obra prevé que la línea cruce el río Limay y que por la ribera rionegrina llegue hasta la isla 132 en el Paseo de la Costa. En ese punto, con las instalaciones correspondientes, abastecerá la demanda neuquina y también la que surja de Cipolletti, que proyecta un megabarrio frente a la capital. La obra, que ya está acordada con tres municipios beneficiarios, llegará a Allen.
Los planos y el anteproyecto están siendo evaluados y se busca financiamiento a nivel nacional.
La obra costaría entre 15 y 20 millones de dólares.
Marcos Silva afirma que CALF está con las cuentas en orden, que ya pasó "la tremenda" presión para que el servicio eléctrico de Neuquén sea privatizado y que han conseguido "un gran compromiso y esfuerzo de los empleados: ahora es la etapa de los proyectos. Tenemos que trabajar con una proyección de obras al 2024", dijo.
Transitando el séptimo año al frente de la cooperativa de servicios públicos más importante de Latinoamérica, Silva admite que más allá de su formación como abogado y de una especialización en cooperativas que realizó durante la carrera "no sabía casi nada de electricidad y ahora, algo he aprendido", pero acá "lo que se necesitaba era una conducción política y mucho trabajo".
Silva anticipó a "Río Negro" que en conjunto con los municipios de Neuquén, Cipolletti y Allen, y el visto bueno del gobernador rionegrino Alberto Weretilneck proyectan la construcción de una línea de 132 kilovoltios desde la central térmica de Agua del Cajón, entre Plottier y Senillosa, por la margen sur del río Limay hasta Neuquén frente a la isla 132, cruzando el curso de agua, y con capacidad para darle electricidad a un gran barrio que la ciudad rionegrina proyecta frente al Paseo de la Costa. La idea de Cipolletti incluiría un puente hasta la isla 132. Y desde allí la línea continuará hasta Allen.
La iniciativa, dijo Silva, está consensuada y antes de fin de año la llevarán a Nación para buscar financiamiento. "El dinero puede venir de Nación, de organismos internacionales o de privados".
–¿De qué se trata el proyecto?
–Es una línea de 132 kilovoltios que sale de Capex, en Agua del Cajón, proyectada junto con la provincia de Río Negro, cruza el río Limay y va por la ribera rionegrina hasta llegar frente a la isla 132. Esto va a permitir alimentar los desarrollos que se harán en la isla 132 y beneficiará a Cipolletti, cuyo intendente nos dio el visto bueno para construir la estación transformadora de la isla. Esto, para Neuquén, resolvería el problema central que tenemos ahí porque en caso contrario tendríamos que atravesar toda la ciudad, viniendo desde el gran Neuquén.
–¿Cuándo surge esta iniciativa?
– Esto lo habíamos visto anteriormente con el exintendente y actual gobernador y de toda esa documentación estamos preparando un acta acuerdo para avanzar. Por supuesto que estamos pidiendo la autorización a Nación. Con eso estaríamos cubriendo todo el aspecto energético de la zona. El proyecto lo armó un ingeniero de Cipolletti.
–¿En qué instancia están?
–Los trámites son largos y hay que empezar ya. Presentarnos a Nación y obtener algún tipo de financiamiento, ya sea privado o internacional. Hay que ser ingeniosos para encontrar el mecanismo. Se beneficia desde Neuquén hasta Allen. Cipolletti tiene ese proyecto, que es como otra ciudad del otro lado. Calculo que vamos a trabajar con Edersa. Hay actitud y aptitud, falta la plata. Se habla de entre 15 y 20 millones de dólares.
–¿Cómo es la relación con la otra distribuidora?
–Creo que tenemos la gimnasia para trabajar en este tipo de proyectos que requieren de distintos actores. Con Edersa hemos trabajado muy bien, por ejemplo para atender la crisis del 2007, trabajamos en conjunto con la estación transformadora en la central térmica de Alto Valle. Tenemos buenos puntos de contacto.
–¿Cuál es la realidad de la cooperativa que estuvo a un tris de perder la concesión?
–Hoy es la cooperativa eléctrica más importante de Sudamérica.
Pasamos un momento complicado cuando llegamos, sufríamos interna y externamente. Fue una lucha muy dura porque existían intereses muy fuertes que querían la privatización de la cooperativa. El trabajo que se hizo desde ese momento con los trabajadores, sindicatos y funcionarios hizo que tuviéramos una reforma en la Constitución que permitió que se salvara todo el movimiento cooperativo local y se establecieron las pautas claras tanto para los órganos competentes como para los usuarios y para las empresas distribuidoras. Es decir, se empezó a clarificar y a dar otro sentido por lo menos en lo que es el servicio eléctrico. Estamos conformes.
–Sus objetivos ahora...
–Ahora es la etapa más compleja, en la que hay que comenzar con las grandes obras para planificar la demanda; en el caso nuestro, es al 2024. Para ello vamos a hacer dos estaciones transformadoras: una en la zona norte de la ciudad, donde están los terrenos de Alta Barda. Este proyecto está aprobado por el municipio y por el ENRE; ya se hizo una audiencia pública. En la segunda etapa vamos a hacer los pliegos y especificaciones técnicas que necesitamos para el llamado tanto para la construcción de esta estación como para la prevista en la zona oeste de la ciudad en el sector Z1.
–¿Cuál es la inversión prevista y dónde prevén obtenerlo?
–Estimamos que serán 60 millones de pesos. Hay que resolver la inversión de las estaciones que queremos que sean llave en mano. Estamos de acuerdo en que hay que hacerla, se trabaja en el área interna e imaginar el financiamiento. Buscamos cuál es el mejor mecanismo. Sabemos cómo vamos a hacer, pero no tenemos claro el programa de inversiones de Nación. No tenemos una matriz energética global y si la hay no la conocemos.
–¿Cree que Neuquén debería tener un ente regulador?
–Tendría que haber uno, de hecho está previsto en la Constitución. En Río Negro hay uno pero es una situación distinta. Sabemos que la provincia está trabajando en un proyecto pero no sabemos si es sólo para energía, puede ser un ente regulador para todos los servicios públicos.

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